Viernes 18.09.2020 - 06:04

AMLO: ideología de tres años

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Político de doctrina indefinida, impelido sólo por la búsqueda del poder por el poder, a AMLO le duró escasamente tres años su enfrentamiento ideológico en contra del “espurio que entregó el país a los empresarios”, en referencia al presidente Felipe Calderón.

La declaración de Gerardo Fernández Noroña es irrebatible: “Andrés Manuel dice que Calderón ya no pinta y que ahora el adversario a combatir es Peña Nieto. Es un punto, el único, en el que no estoy de acuerdo con él”.

El desacuerdo de Noroña es entendible: aunque político pendenciearo, de baja ralea y alborotador de esquina, sí tiene ideología, dogmática y estrecha, pero ideología al fin, que defiende como sabe: con violencia física y lenguaje soez y ofensivo.

Es por eso que AMLO lo usó como mascarón de proa en su cruzada anticalderonista, como cuando agredió a miembros del Estado Mayor durante el tercer informe presidencial porque quería entrar por la fuerza a Palacio Nacional para “pedirle la renuncia” a Calderón.

O cuando acusó a la entonces perredista Ruth Zavaleta de “dejarse tocar la pierna” porque como presidenta de la Cámara de Diputados dio trato institucional a Margarita Zavala en su condición de primera dama.

Sin embargo, un kamikaze como Noroña va dejando de ser útil para un político pragmático como el Ayatola de Macuspana, al menos para seguir atormentando al Presidente, con cuyo partido, incluso, van en alianza alfiles suyos, caso de Gabino Cué en Oaxaca.

Hace poco, en las oficinas del “gobierno legítimo”, AMLO advirtió a sus diputados que su lucha es ahora contra el PRI y en especial contra su presidenciable, Peña Nieto, puntero en las preferencias electorales en las encuestas para el 2012.

Y paró a Noroña y Muñoz Ledo en su interés por llamar a una movilización para presionar la “destitución” del Presidente. “Quiere que Calderón se quede hasta el 2012 porque le preocupa la desestabilización que pudiera derivarse de su salida”.

Una táctica a la que se le ven todas las costuras, pues AMLO busca subirse al ring con Peña Nieto para posicionar su carrera sucesoria. Mal haría el Gobernador del Estado de México en picar el anzuelo. Total, ahora el que “no pinta” es el que quiere pelea.

Pero, ya en la idea de descarrilar a Peña Nieto y al PRI, AMLO impulsa tras bambalinas las alianzas antipriistas del “Experimento Oaxaca” ensamblado por el PRD y el PAN, como la candidatura de su amigo Cué justamente en Oaxaca y de la foxista Xóchitl Gálvez en Hidalgo.

“Hasta ahorita ella es la puntera”, reconoce sobre Gálvez el propio Jesús Ortega, dirigente nacional del PRD, aun cuando su gallo en Hidalgo ha sido el senador perredista José Guadarrama.

Y todo por el cambio de táctica de AMLO.

agp