AMLO y su hijo Andrés: un retrato de familia

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Al más puro estilo norcoreano, AMLO vuelve a designar a su hijo Andrés como el hombre fuerte de Morena (después de él), al igual que hizo en noviembre de 2013, cuando convalecía de un infarto y lo nombró sustituto en el cerco al Senado en protesta contra la Reforma Energética.

Se trata de algo acorde a las maneras del “ordeno y mando” que caracterizan la relación de AMLO para dirigir los destinos de sus seguidores, pero, sobre todo, su decisión va en la línea del candidato presidencial de Morena como dueño absoluto del partido.

El mismo Morena nació como un negocio familiar pagado por nuestros impuestos, pues los hermanos de AMLO, Pío y Ramiro, encabezaron la estructura en Chiapas, su propio hijo Andrés en Tabasco y su sobrina Helena era la tesorera en Campeche.

Su exchofer Nicolás Mollinedo colocó a su primo Rafael Marín Mollinedo como el líder en Quintana Roo; Layda Sansores puso a su esposo, Aníbal Ostos, como el líder en Campeche, y Bertha Luján, su excontralora general en el GDF, colocó a su hija, Luisa María Alcalde Luján, en Durango.

Así que esta nueva salida al ruedo del chico Andrés es lógica dentro de la línea sucesoria de un partido inspirado en los métodos de partido único, que aquí se integra al juego democrático en lo externo, pero en su vida interior se mueve por inspiración divina del propietario.

El chico Andrés es recordado porque aquella tarde de 2009 en que denunció (también en el Senado) que “la actual oligarquía se ha enriquecido en los últimos 20 años traficando influencias al amparo del poder público”, calzando tenis marca Louis Vuitton con valor de 870 dólares.

Por entonces también mostraba en Facebook sus paseos en lujosos yates y gozando en discotecas de Nueva York. Antes de cancelar su cuenta en esa red social, tenía mil 273 amigos y advertía que buscaba “amistad, citas, relaciones esporádicas, lo que sea”.

Los hijos son la debilidad del dueño de Morena, pues José Ramón chocó, ebrio, una camioneta del GDF, en marzo de 2001, cuando AMLO era Jefe de Gobierno, hecho que jamás tuvo consecuencias ni siquiera administrativas, pese a que el chico era funcionario de la Subprocuraduría de Procesos.

A ambos, AMLO también heredó en vida un departamento en la Ciudad de México, una casa en Villahermosa, Tabasco; dos casas y un predio rústico en Teapa, Tabasco, según su declaración 3de3, en la cual no registró que ninguno de los dos tuviera trabajo, por lo cual se asume que los mantiene.

Viven de un padre que no tiene propiedades ni cuenta bancaria y gana 50 mil pesos.

Y a uno le está heredando un partido.

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Twitter: @ruben_cortes