Anaya, copia chafa de AMLO

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Por:
  • manuel_lopez_san_martin

En algunos políticos la ambición no parece tener límites. La nube en la que flotan, ya lejos del piso, les hace perder contacto con la realidad. Deben pensar que son todo lo perfecto y maravillosos que su pequeño circulo cercano —que los mantiene en una burbuja— les dice que son, que se merecen todo y que su partido y sus espacios

le pertenecen.

Eso le ocurre desde hace varios meses al presidente del PAN, Ricardo Anaya, que ha construido una meteórica carrera y que se sueña y se ve en la boleta presidencial en 2018. Para conseguirlo, al dirigente panista ya se le pasó la mano. Durante meses se adueñó de los spots del PAN. Impuso su imagen y saturó los anuncios de Acción Nacional con su cara y su voz. Anaya suma más de 350 mil anuncios, millones de horas tiempo aire gratis. Está en campaña. Pero ahora, aunque él mismo había dicho que dejaría de aparecer en los promocionales de su partido en las entidades donde hay elección, para dar paso —al menos— a quienes son candidatos y buscan el voto, el presidente blanquiazul se coló en los spots de su partido de cara a la Asamblea Constituyente, que se elegirá el próximo 5 de junio en la CDMX.

No aguantó la tentación y, de nuevo, la ambición lo traicionó. No será la primera —y tampoco parece que la última— vez.

Él, quien cobijado por Gustavo Madero subió como la espuma al cargo —para después traicionarlo—, piensa, y así lo comparte a sus cercanos, que puede ser no sólo el candidato panista a la Presidencia, sino Presidente de México en 2018. Para eso construye. No es coincidencia que se haya apropiado de los tiempos oficiales de su partido para autopromocionarse. En la ruta de Anaya, posicionarse y “marcar” en las encuestas es tanto o más importante que hacer a un lado a sus dos potenciales rivales: Margarita Zavala, que ha crecido consistentemente —y lo sigue haciendo— y Rafael Moreno Valle, el gobernador de Puebla que tiene recursos económicos para jugar.

Si Margarita tiene carisma y Moreno Valle dinero, él, debe pensar, tiene un partido. Y parece decidido a usarlo.

El presidente del PAN intenta seguir la estrategia de Andrés Manuel López Obrador, de ser el rostro de su partido y figurar en cuanto spot pueda, con un resultado —a decir de las encuestas, donde no levanta—, fallido. Es, pues, una copia chafa del tabasqueño.

Él parece no verlo. Al contrario. Sigue en la misma ruta. La ambición lo gobierna.

  Off the record… Formalmente el PRD en la ciudad debería renovar su dirigencia a principios de este mes. No faltaron los que ya se habían visto, se apuntaron y empezaron a filtrar sus nombres como suspirantes o, de plano, candidatos por “consenso” para sustituir a Raúl Flores. Ya los pararon en seco para que no se aceleren. No habrá cambio en la presidencia. Sería un absurdo en pleno proceso electoral.

m.lopez.sanmartin@gmail.com

Twitter: @MLopezSanMartin