Anaya lleva las cosas al límite

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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2018: Mancera, por la izquierda ciudadana más extensa y liberal; AMLO, por los radicales de cualquier pensamiento; PRI, espera un golpe de suerte; PAN, deberá observar todos los juegos de pirotecnia de su líder, Ricardo Anaya, para explotar hasta el límite los tiempos del partido y alcanzar la candidatura.

Por lo pronto Anaya aprovecha a tope (con autoridad y sin tutelajes) sus facultades como dirigente nacional: ajustó sus estatutos que le permiten mantenerse en esa posición hasta un día antes del registro de una eventual precandidatura presidencial para 2018.

La más reciente reforma a los estatutos panistas indica que los presidentes, secretarios generales, tesoreros y secretarios del CEN que decidan contender por un puesto de elección popular deberán renunciar o pedir licencia al menos un día antes de la solicitud de su registro como precandidato.

Anaya trabaja con eficacia en varios carriles:

1.- El burocrático, con el ajuste de los estatutos para poder aprovechar al máximo (y legalmente) su posición como presidente del partido hasta el último minuto.

2.-El político, con un juego de espejos para exigir, por un lado, más debates y menos spots; y, por el otro utilizando para él en absoluta exclusiva todos los promocionales que otorga el INE al partido.

3.- El uso pleno del ‘ordeno y mando’ como jefe del partido, como hizo la semana pasada para cortar las alas a Gustavo Madero como posible rival en la contienda por la candidatura, al apartarlo sin remilgos de la posibilidad de ser el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

4.- El despliegue de la capacidad de improvisación que, sin duda, posee como político, al dividir en dos periodos el año que corresponde al PAN encabezar la Mesa Directiva en San Lázaro, con seis meses para Javier Bolaños y seis para Guadalupe Murguía.

Pero son los ajustes burocráticos y el uso de spots las cartas fuertes de Anaya. En especial estos últimos, cuya eficacia comprobó en los últimos 10 meses, pues en noviembre del año pasado tenía tres puntos en las encuestas y este verano andaba en 22 por ciento, en población abierta.

En este tiempo Anaya usó un millón 771 mil 884 spots, superando ¡63 veces! los de los dos principales contendientes en las presidenciales de 2006: 16 mil 316 (AMLO) y 11 mil 904 (Calderón). Una friolera de exposiciones ante el electorado que le permitió crecer 19 puntos.

Y, también, ser la voz y el rostro del PAN para ganar siete de las 12 gubernaturas disputadas el 5 de junio pasado y gobernar, por primera vez, 11 estados y a más de 40 millones de mexicanos.

Así que si alguien lo tiene claro es Anaya: control absoluto del partido…

Y de los spots.

ruben.cortes@3.80.3.65

Twitter: @ruben_cortes