Domingo 12.07.2020 - 00:47

Animales en Naucalpan: Leyes a la mexicana

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Por:

Salvador Camarena

A los políticos les encanta tener buena prensa. Para lograrlo son capaces de cualquier cosa. Capaces por ejemplo de mentir con la verdad, como ha ocurrido en Naucalpan esta semana, donde se ha nos querido hacer pensar que ese municipio ha avanzado como pocos en la protección de los animales.

Pero tal cosa no es verdad, o es una verdad muy a medias, o una mentira con elementos verídicos. Ustedes juzguen. “La grandeza de una nación se mide en cómo trata a los animales”. Esa frase fue publicada ayer, inscrita en una foto en que una mujer besa a un león (o leona, no sé), en la cuenta oficial del gobierno de Naucalpan en la red social Twitter (@NaucalpanGob). La oración es atribuida en la imagen a Gandhi. Es parte de la propaganda que festina que esta semana el cabildo de ese ayuntamiento aprobó la prohibición de los “espectáculos circenses públicos o privados, en los cuales se utilicen animales vivos, sea cual sea su especie, con fines de explotación, exposición y/o participación”.

Pocas causas con mayor rentabilidad en estos días que velar por los derechos de los animales. El alcalde de Naucalpan, David Sánchez, lo sabe y por eso, según nota de Reforma de ayer, “acusó la pérdida de la capacidad de asombro ante el maltrato animal y destacó la labor que realizan grupos defensores de animales a nivel mundial”. Las palabras del edil Sánchez no resisten la prueba de la congruencia. En Naucalpan está una de las plazas de toros más importantes del altiplano mexicano, La Florecita; también uno de los lienzos charros más grandes y renombrados del país, el Manuel Ávila Camacho, y hasta un famoso cortijo, llamado La Movida. En todos ellos hay maltrato animal.

¿Dónde está el truco de las palabras del alcalde naucalpense? En que el bando municipal aprobado excluye a las corridas de toros, a las peleas de gallos y por supuesto a la charrería. Yo no estoy en contra de estas tres actividades, me parecen cada día menos defendibles, pero en principio no estoy en contra.

Lo que sí no deberían permitirse son leyes discrecionales. Crean aberraciones tan flagrantes como una situación en que una yegua que es usada en algún número del show de un circo ya no sufrirá maltrato en Naucalpan a menos de que los dueños de esa yegua la renten para ser usada en la suerte de los piales a quien organice una charreada en ese mismo municipio. Entonces, ese animal será derribado, una o varias veces, con una soga y se llevará a casa varios golpes. Todo lo anterior no es lo peor. Lo peor es que por esta supuesta labor para “proteger a los animales” el alcalde y regidores que lo acompañan lograron notas de buena prensa la misma semana en que se publicó que un comandante de Naucalpan y tres de sus policías fueron detenidos por el robo de un camión de Correos (¿pues qué sabían ellos que traía ese vehículo?). Y según los que conocen la zona, es tan sólo el más reciente de varios preocupantes incidentes delictivos ahí. Pero no hablemos de la inseguridad en Naucalpan, para qué hablar de proteger a los naucalpenses si podemos hablar de proteger a los animales, pero no a todos, sólo a unos cuantos y sólo en algunas ocasiones. O sea, en Naucalpan hay leyes a la mexicana, de ésas de sí, pero no.

salvador.camarena@razon.mx

Twitter: @salcamarena