Armados y peligrosos

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Bibiana Belsasso

Para mi mamá, que estará festejando

su cumpleaños mañana.

Te quiero mucho

Las muertes de la reportera Alison Parker y del camarógrafo Adam Ward, quienes fueron asesinados por un ex compañero de trabajo ha conmocionado a muchísimas personas. Ambos trabajaban para una filial de CBS y estaban transmitiendo una entrevista en vivo, cuando acabaron con sus vidas.

Durante la entrevista llegó Vester Lee Flannagan II de 41 años, les disparó a los tres, incluyendo a la entrevistada, quien no murió, pero fue herida por una bala. El asesino huyó del lugar y subió a las redes sociales el video que él mismo había grabado.

El homicida estaba muy molesto porque había sido despedido de la estación argumentando que era por un tema de racismo. La realidad es que los ejecutivos de la empresa televisora han declarado que le pidieron su renuncia porque era un hombre desequilibrado mentalmente.

Pocos segundos antes de ser capturado por la policía, este hombre se suicidó.

No es el único caso. Situaciones similares donde personas que no están equilibradas psicológicamente y que cometen asesinatos de este tipo son muchas.

En 2012, en un cine de Aurora, Colorado, James Eagan Holmes disparó contra la audiencia, matando a 12 personas e hiriendo a 59, mientras se proyectaba una película de Batman. Por cierto, este hombre acaba de recibir sentencia y tendrá cadena perpetua.

También en el 2012, la escuela Sandy Hook de Newtown, Connecticut, fue el escenario del terrible tiroteo donde Adam Lanza asesinó a 20 menores de entre seis y siete años de edad y a 6 maestras; asesinó a su madre y finalmente se suicidó. La propietaria legal de las armas que Lanza usó era la madre de Adam, Nancy Lanza, quien se dice que era una persona aficionada a las armas de fuego.

Pero no olvidemos que en el 2007, en la Universidad de Virginia Tech, en Virginia, Estados Unidos, el estudiante de literatura inglesa, Seung-Hui Cho de 23 años, tras un tiroteo en los dormitorios para alumnos y en otro en un salón de clases, asesinó a 32 personas, hirió a 29 y se suicidó.

Y en 1999, en las instalaciones del Columbine High School, en Colorado, Eric Harris y Dylan Klebold, los dos menores de edad, fueron autores de una matanza que dejó un saldo de 15 muertos y 24 heridos, incluyendo a ambos tiradores. Los jóvenes no sólo llevaban escopetas y armas de ataque, también llevaban bombas y cuchillos de cacería.

Simplemente, de febrero de 2000 a mayo de 2015, ocurrieron poco más de 150 incidentes con armas de fuego, involucrando al sector educativo en Estados Unidos, ya sea en las instalaciones de escuelas, públicas y privadas, desde primarias hasta universidades, incluido en el transporte escolar.

El tema de la posesión de armas y las facilidades con las que se pueden adquirir en EU es alarmante, no sólo por las masacres ocurridas, también representa un problema para México por el tráfico de armas ilegales que ocurre entre los dos países y que año con año deja un gran saldo de muertos en ambos lados de la frontera.

El día de ayer en la portada de este diario leíamos que con dos mil pesos, los detenidos por portar armas de fuego en el Distrito Federal, libran la cárcel. Tan sólo desde enero a la fecha van 713 baleados en esta ciudad. Señaló el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera: “No puede ser que nosotros estemos haciendo detenciones de sujetos armados y esto no tenga ninguna repercusión más allá de una caución”.

El gobierno de Obama impulsó después de las matanzas del 2012 un conjunto de medidas para reformar la legislación de control de armas, pero el Congreso no aprobó siquiera la que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental.

En un discurso el año pasado, Obama atribuyó parte del problema a que “la mayoría de los miembros del Congreso temen a la Asociación Nacional del Rifle”, que, junto a la industria armamentística, “está muy bien financiada y tiene la capacidad de mover votos”.

Según el New York Times “Ningún país del mundo tiene más armas per cápita, 270 millones en manos de civiles”.

Muchas de esas armas hoy están en territorio nacional. En ambos países tendría que haber leyes que controlen muchísimo más el tema de las armas. En Estados Unidos será mucho más difícil cambiar la legislación por el tema electoral, pero en México debería haber consenso y revisarse la legislación de inmediato. Pero también está el tema de que mientras haya tanta venta de armas sin control en Estados Unidos, éstas seguirán llegando a México.

¿Cuántos asesinatos más se requieren para empezar a hacer algo al respecto?

bibibelsasso@hotmail.com

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