Atenco y Peña Nieto en la Ibero

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Por:

Julián Andrade

Las universidades nunca fueron un territorio fácil para los priistas y, menos aún, para los gobernantes.

En 1975 el presidente Luis Echeverría, quien acudió a la inauguración de cursos en la UNAM, tuvo que abandonar el auditorio de la Facultad de Medicina, herido por una pedrada en la cabeza.

El jefe de la Sección Segunda del Estado Mayor, Jorge Carrillo Olea, implementó un operativo de escape, en una situación de bastante riesgo.

Desde entonces ningún Presidente de la República ha pisado Ciudad Universitaria.

Candidatos sí han realizado actividades y acaso la más importante fue la de Cuauhtémoc Cárdenas, abanderado entonces por el Frente Democrático Nacional en 1988, cuando miles de estudiantes y profesores llenaron la explanada frente a la Rectoría.

La izquierda universitaria cuenta con una amplia capacidad de movilización y eso suele hacer la diferencia.

Lo que le ocurrió al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, tiene algo que ver con esta historia.

La Universidad Iberoamericana se caracteriza por una amplia pluralidad. La composición de su alumnado, de clase media y clase media alta, representa un mosaico interesante de la sociedad mexicana y de sus propias contracciones.

El PRI y su candidato no son bien vistos por los sectores de activistas ligados a la defensa de derechos de todo tipo.

Por ello resultaba predecible la actitud crítica de quienes discutieron con Peña Nieto.

El priista es visto como el candidato oficial, aunque no lo sea, ya que el PRI va a cumplir 12 años fuera del poder federal.

Lo grave ocurrió fuera del lugar de la conferencia, donde estudiantes bastante enojados increparon al candidato presidencial y complicaron su salida de las instalaciones de la UIA. Fueron momentos difíciles que al final resolvieron bien los encargados de la seguridad de la institución y los del propio candidato.

No hay que espantarse porque se caldeen los ánimos, pero sí hay que preocuparse por el ambiente de encono y frustración que priva en algunos círculos.

Es hora de pasar del antipriismo fácil y poco informado a un verdadero análisis de lo que puede significar la vuelta de ese partido a la Presidencia de la República.

Uno de los ejes de la inconformidad de los estudiantes de la UIA es el caso Atenco y en particular la actuación de la policía del Estado de México en el desalojo de activistas que tenían retenidos a funcionarios del gobierno en 2006.

Las fuerzas policiales, federales y locales actuaron mal, como demostró la investigación que hizo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al grado de que el homicidio del estudiante Alexis Benhumea Hernández continúa en la impunidad, y quien por cierto fue herido de muerte por una bomba de humo lanzada por elementos de la Policía Federal.

Hay que insistir a Peña Nieto o a quien gane la elección que cumplan las recomendaciones de los ministros para construir fuerzas policiales realmente eficaces.

Lo que no debe prevalecer es la intolerancia, que en nada ayudará al proceso de reconciliación nacional que habrá que emprender para paliar los daños que ha dejado la violencia.

julian.andrade@3.80.3.65

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