Atorón al salario mínimo deja damnificado

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El aumento real al salario mínimo —y no la simulación de cada año—, una deuda pendiente con millones de mexicanos que apenas sobreviven con un ingreso indigno, se evapora. Y con él también se esfuma la aspiración de un suspirante a Jefe de Gobierno.

La plataforma con la que el secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, se catapultaría a la candidatura a la jefatura de gobierno cayó. El aumento al salario mínimo, un asunto de elemental justicia social que, además, traería rédito político, difícilmente caminará. En el Gobierno federal tanto la Secretaría del Trabajo, como la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) le metieron freno a una iniciativa que, me parece, sí es viable. El secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, ya ni siquiera atiende a Chertorivski, la comunicación entre ambos está prácticamente rota y al titular de Desarrollo Económico no le ha quedado otro camino que exhibir la cerrazón del Gobierno federal en un diferendo que ya es enfrentamiento. Así, se antoja casi imposible que el tema, que desde hace meses vive un impasse, avance.

El mismo Miguel Ángel Mancera se ha puesto al frente para tomar la bandera y también atizó críticas al gobierno a propósito de los recientes aumentos a la gasolina y la luz, pero ni así hubo acuse de recibido.

Es una pena, pues el salario mínimo en México es indigno. Se trata del más bajo en América Latina, sólo detrás de Haití, y cuyo crecimiento ha sido marginal. Hoy 6.7 millones de personas en México ganan un salario mínimo y 11.9 millones tienen un ingreso de entre uno y dos salarios mínimos (Inegi).

La propia línea de pobreza que marca el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social señala que el mínimo debería estar, cuando menos, en 86.33 pesos, para que alcanzara, siquiera, para una canasta básica. Hoy ese salario está 13 pesos por debajo: 73.04 pesos.

Desde el gobierno capitalino se inició, hace más de dos años, la batalla para lograr un aumento en el salario mínimo —8% de los ocupados en la capital tiene ese ingreso— y, sí, se logró la desindexación del mismo para que estuviera desvinculado de cualquier concepto de cobro, sanciones y multas, y se hizo visible la urgencia de subirlo, pero el asunto no avanzó más. Ni parece que avanzará. Es una vergüenza. Una que, en términos políticos, también deja damnificados. El principal es Chertorivski, que con la negativa a subir el mínimo también ve cómo se diluye su aspiración de estar en la boleta para Jefe de Gobierno en 2018.

  Off the record... Sí, como ayer publicamos, la jefa delegacional en Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, trae “bombas” bajo el brazo, pero el exdelegado y actual diputado en la ALDF, Víctor Romo, le manda mensaje en el mismo tono: “Acá también hay bombas”. Lo dicho: en el enfrentamiento entre ambos apenas vamos en el entremés del pleito que viene… La grilla también sube de nivel en el PAN de la CDMX. ¿Quién coordinará a la pequeña fracción panista en la Asamblea Constituyente? El nombre del presidente blanquiazul, Mauricio Tabe, que lo ha llevado a su nivel más bajo de votación, sólo da risa entre los senadores que también participarán en la redacción de la Constitución capitalina.

m.lopez.sanmartin@gmail.com

Twitter: @MLopezSanMartin