Viernes 14.08.2020 - 05:19

Basta de agresiones a periodistas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Mauricio Farah

El pasado 3 de mayo se celebró por vigesimosegunda ocasión el Día Mundial de la Libertad de Prensa con el tema ¡Que prospere el periodismo!, según propuesta de la Organización de las Naciones Unidas.

Que prospere el periodismo no es sólo un buen deseo para una profesión, sino también un grito de exigencia social, porque el periodismo únic amente puede prosperar en libertad y, al hacerlo, contribuye a la prosperidad de las sociedades, en la inteligencia de que sólo una comunidad informada está en condiciones de elegir su destino y sus caminos.

Una sociedad sin libre circulación de informaciones y opiniones no se conoce a sí misma. Vedados los asuntos de interés público y sin acceso a este conocimiento, difícilmente puede demandar y/o emprender los cambios que requiere.

Acierta la ONU al exaltar la necesidad de que prospere el periodismo, pues cuando lo hace los asuntos públicos se ventilan intensamente y los ciudadanos están en mejores condiciones de proponer, discutir y exigir aquello que interpreten como indispensable para su vida individual y colectiva.

¿Qué hace falta para que el periodismo prospere? Al menos tres condiciones igualmente esenciales, propuestas aquí sin sugerir un orden de importancia: a) Que los periodistas y los dueños de las empresas periodísticas se profesionalicen, mejoren su desempeño y se esfuercen por cumplir con calidad las exigencias técnicas de la actividad y, especialmente, sus funciones y responsabilidades sociales; b) Que el periodismo se ejerza en un clima de libertad, sin imposiciones ni presiones gubernamentales y sin agresiones ni amenazas de los grupos delictivos, y c) Que la sociedad aprecie y ejerza su derecho a saber, lo que implica su adhesión a la defensa de la libertad de expresión.

En una época en la que la verticalidad informativa comparte su espacio con la horizontalidad que hacen posible las redes sociales, el periodismo profesional debe esforzarse por mejorar su desempeño, asegurar la veracidad de lo que informa y verificar puntualmente la seriedad de sus fuentes. En ello están los periodistas en México, a pesar de que hay mucho camino por recorrer para ir dejando atrás las informaciones basadas en distorsiones, rumores o intereses particulares.

La segunda condición, relativa al entorno de libertad, está claramente amenazada en nuestro país, al grado de que en 2013 y 2014 las agresiones a periodistas y medios han superado el nivel de 300 por año, lo que no se había registrado antes en México.

Ante la impunidad, cada vez son más las autoridades, sobre todo estatales y municipales, que recurren a agresiones físicas, intimidación, detención arbitraria, amenazas y hostigamiento judicial, entre otras formas de presión, que tienen su mayor expresión en los homicidios (63 en los ocho años más recientes) y desaparición forzada (14 en ese periodo).

De acuerdo con información de Artículo 19, en México se agrede de alguna forma a un periodista cada 26.7 horas, lo que lleva a nuestro país a ocupar el lugar 148 de 180 países, en donde la posición mayor se refiere a la situación más violenta.

Ésta es una gravísima alerta que debe ser atendida de inmediato, pues la agresión al periodista, relevante por sí misma, es también una agresión a la sociedad, que ve vulnerado su derecho a la información. Prevenir, castigar y frenar los agravios a periodistas son una exigencia de la mayor importancia para la defensa de la paz pública.

Twitter: @mfarahg

Secretario general de la Cámara de Diputados y especialista

en derechos humanos.