Jueves 22.10.2020 - 01:51

Basta ya de realidades… queremos promesas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

La modelo británica Stina Sanders perdió cinco mil seguidores en Instagram por compartir fotos “verdaderas” sobre su vida cotidiana: cómo blanquea su vello facial, la pintura de las uñas de los pies descarapelada, el cabello sin lavar… nada de las imágenes glamorosas que podían esperarse de ella.

Es un fantasma que recorre el mundo, donde encuentra tan buen entorno para vivir, tal cual lo encontraron en la URSS de los años 30 los personajes de El maestro y Margarita: Satán disfrazado de mago, acompañado entre otros de un gato subversivo, quienes causan estragos en Moscú.

Prospera en la política, con el ascenso del populismo y su ofrecimiento de solución a todos los problemas, porque la culpa siempre es de los otros: una fascinación por el “basta ya de realidades, queremos promesas”, sustituto de un lema comunista de los años 60: Basta ya de palabras, hablen los hechos.

En Europa el mejor ejemplo fueron los 17 millones que votaron por el Brexit, creyendo las promesas populistas de que al día siguiente entrarían a su sistema de salud pública 100 millones de libras semanales, procedentes de la cuota de 350 millones que enviaba Reino Unido a la Unión Europea.

Uno de los principales impulsores del Brexit, el populista Daniel Hannan, justificó el engaño a los electores al señalar que “nunca dijimos que iba a producirse un corte radical”. La decepción provocó que ya vayan unas cinco millones de firmas recolectadas para realizar un nuevo referéndum.

En tanto, en México crecen por millones los votantes cada vez más decantados por los cantos de sirena de nuestro monumento al populismo, Morena y su dueño, AMLO, quien ofrece resolver el comercio con Estados Unidos vendiéndole naranjas.

“Si gana Donald Trump la presidencia, firmamos un acuerdo para vender en Estados Unidos todo el jugo de naranja de Tamaulipas y así rescatamos el campo; habría empleos y no la violencia que se padece actualmente y que a todos perjudica”, asegura AMLO.

Y desde la seguridad que le da un público obnubilado con el “basta ya de realidades, queremos promesas”, AMLO se apoderó por derecho divino de otorgar el perdón a sus adversarios: “Declaramos una amnistía anticipada a los corruptos de la mafia del poder”, prometió la semana pasada.

Es decir, su dedo de César de Macuspana decidirá todo en México si llega a ser presidente en 2018. No serán el Poder Judicial o el Legislativo, ninguna institución porque, en eso ha sido congruente desde 2006, ya las mandó al diablo.

Una pasión por la irrealidad (como los cinco mil que dejaron de seguir en Instagram a Stina Sanders) que empuja a su público a olvidar algo que aterra:

Quien es dueño del perdón… es dueño también de la condena.

ruben.cortes@3.80.3.65

Twitter: @ruben_cortes