Carta dirigida a los taxistas que destruyeron 5 ubers (bola de cobardes)

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Carlos Alazraki

Cobardes de quinta:

Me queda claro que son idénticos a los líderes de la CNTE. ¡Idénticos! Ustedes son los clásicos mexicanos que no saben perder. Y si pierden… ¡Arrebatan!

Lo que ustedes, bola de cobardes, les hicieron a cinco taxistas privados de Uber y Cabify demuestra el tamaño de su enfermedad mental. Una enfermedad desgraciadamente incurable.

Y para mis queridos lectores que no se enteraron de las barbaries que ustedes cometieron el jueves pasado, aquí les voy a platicar cómo fueron los hechos de una manera resumida:

1. Según la SSP-DF, doscientas cincuenta personas agredieron y destrozaron cinco taxis de Uber, que estaban estacionados cerca del Aeropuerto.

2. Estas personas maltrataron a los taxis con tubos, piedras y palos.

3. A otros tres taxis les arrojaron harina y huevos.

4. A este grupo de taxistas se les unieron los vecinos del barrio argumentando que por culpa de Uber, sus ingresos habían disminuido cincuenta por ciento (¡les juro que así dijeron!).

Y por último, ¿qué creen? No hubo detenidos…

Obviamente, Uber reaccionó y demandó, etc., etc., etc. Y ya sabemos...

Como siempre, no va a pasar nada…

Sin embargo, el motivo de mi carta es otro. Quisiera saber ¿por qué están tan inconformes por la competencia? ¿Qué es lo que les molesta? ¿la competencia? o ¿perder sus privilegios? ¿Acaso no se han dado cuenta de su realidad? ¿Acaso no están enterados que por culpa de unos cuantos taxistas su gremio está totalmente devaluado? ¿A poco no sabían que el público que contrata sus servicios, los contrata porque no les queda de otra? ¿A poco no sabían que si algún día ustedes iban a competir, les iba a ir como en feria?

Porque, si no lo sabían, con lo que hicieron el jueves pasado confirmaron lo que son.

Ya saben, lo peor de lo peor.

Señores cobardes:

A mí me da mucha pena por los taxistas decentes que hacen su trabajo como debe ser que estén pagando las consecuencias por su delincuencia cotidiana, pero así es. Pagan los justos por los pecadores.

Taxistas barbajanes:

Ahora sí van a saber lo que es bueno.

Ahora sí van a tener que competir.

Ahora sí van a saber lo que significa tener un taxi limpio.

Ahora sí van a aprender a cobrar lo justo; no lo que se les da la gana.

Ahora sí van a sufrir para convencer a sus pasajeros que son de confiar.

Ahora sí van a tener que manejar como gente decente.

Ahora sí les cayó el chahuiscle.

Ahora sí van a profesionalizarse.

Esto es la base de la competencia. Y a esto le llamamos oferta y demanda. A esto también le llamamos desarrollo. Y a esto también le llamamos ciudad de primer mundo.

¡Ya era hora!

razón@alazraki.com.mx