Cartera vencida

Cartera vencida
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La morosidad en las tarjetas de crédito ha estado en la lupa de los supervisores que han elevado en dos ocasiones en menos de un año los requerimientos de reservas; sin embargo, las carteras empresariales e hipotecarias no están exentas de problemas.

La banca comercial es de los pocos sectores que ha logrado elevar sus ganancias en pleno semestre recesivo. Ayer comentábamos que desafortunadamente no ha sido manteniendo la dinámica del crédito, sino gracias a sus resultados en la intermediación de valores y principalmente de productos derivados.

Un problema adicional de los bancos es el deterioro en la calidad de sus créditos. Así, mientras la cartera de crédito vigente cayó durante el segundo trimestre a una tasa de 4.3% real anual, la cartera vencida creció 31.4%, de acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, bajo la responsabilidad de Guillermo Babatz.

Los 42 intermediarios que integran el sistema bancario en el país vieron elevar en su conjunto el índice de morosidad; es decir, la participación de los créditos vencido entre el total, de 2.8% hace un año a 3.8% en el segundo trimestre del 2009.

Nuevamente, son los bancos “nuevos” los que presentan el mayor incremento en el problema de incumplimiento de pago por parte de sus clientes. Destacan los casos de banco Fácil, Wal-Mart, Bancoppel y Ahorro Famsa.

Consecuencia del mayor desempleo en el sector formal y la pérdida en el poder adquisitivo de las familias, el renglón que préstamos más perjudicado es el de tarjetas de crédito, cuya cartera vencida se disparó 18% real anual, elevando el índice de morosidad a 12.49 por ciento. En contraste, la cartera vigente se hundió 26% en términos reales, comportamiento es consistente con la estadística del Banco de México, que gobierna Guillermo Ortiz, que reporta que durante la crisis se han cancelado cerca de dos millones de plásticos.

Sin embargo, los créditos canalizados a las empresas, que representan tres quintas partes de la cartera total, duplicaron el monto de incumplimientos, lo que refleja las dificultades financieras de este sector en la recesión. Hay que apuntar que este tipo de crédito se encuentra aprovisionado, ya que por cada peso en moratoria, se tiene una reserva de dos.

En el caso de los créditos hipotecarios vencidos su repunte también ha sido significativo, a una tasa de 44% real anual. Como consecuencia, el índice de morosidad se elevó a 4.3%. En este caso, las reservas preventivas son inferiores al 100 por ciento.

Así, la calidad de la cartera de crédito se ha deteriorado, pero sin comprometer la solidez del sistema en su conjunto, pero ha puesto en aprietos a empresas que pensaron entraban a un giro que era un buen negocio.

manuel.herrera@3.80.3.65

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