Domingo 29.11.2020 - 07:19

Cero bolas, dos strikes

Emociones y decisiones
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Dicen que no hay quinto malo y parece que así les fue tanto al Presidente Peña Nieto en el Grito como a Miguel Ángel Mancera, que se despide del gobierno de la ciudad. Curiosamente el lopezobradorismo nunca sabotea el informe local como lo hace en la Cámara de Diputados, por lo que se pudo realizar este ejercicio de rendición de cuentas sin sobresaltos.

Obviamente la ceremonia tiene una carga muy fuerte de mensaje político, su naturaleza así lo requiere. Y estuvieron ahí todos los que tenían que estar, excepto los acarreados que llevó el PRD y que forman parte de una cultura que debemos desterrar por infame.

De la clase política lo destacable fue la presencia de quienes conforman el mal llamado Frente Ciudadano, y mal llamado porque otra vez devalúan el concepto. Pero, bueno, ese frente político electoral estuvo presente enviando un mensaje que tiene temblando a Morena.

Alejandra Barrales lució encantadoramente feliz, quizás sabiéndose ya candidata a la Jefatura de Gobierno. Y Ricardo Monreal recibió un beso, que no fue el de Judas, porque Claudia Sheinbaum no lo traicionó.

Y no cabe duda de que Mancera buscará ser el candidato de ese frente, habiendo logrado proyectarse como presidenciable. Desde luego que sus posibilidades deberían estar sujetas a sus fortalezas ante uno que lleva 18 años en campaña. Y lo mismo aplica para el otro aspirante, Ricardo Anaya.

Si ninguno de los dos demuestra números competitivos y prestigio intachable, el reto será que surja en ellos el estadista con visión de futuro, por encima de ambiciones personales. En cualquier caso, ambos serán protagonistas imprescindibles en las dos cosas que están en juego: el progreso del país y la lucha por no volver al pasado.

Ya una vez lo dije, que la calle más difícil de cruzar para un político local es aquella que separa al Antiguo Palacio del Ayuntamiento de Palacio Nacional. Pero, a pesar de eso, Mancera tiene marcadas diferencias con sus antecesores.

Lo primero es que no veo en el horizonte que vayan a surgir escándalos de corrupción como los que dejaron detrás López Obrador y Marcelo Ebrard. Difícilmente veremos a su secretario de Finanzas jugando en las Vegas, o a su hombre de confianza recaudando diezmos de empresarios constructores. Y tampoco lo vislumbro oculto en París, enfrentando cuestionamientos a propósito de alguna obra pública, como con la Línea 12. Y eso, en el México de hoy, no es poca cosa y lo coloca en el mejor de los mundos.

El marcador para López Obrador indica: 0 carreras, 0 bolas y dos strikes; encaminado ya para ser ponchado. Mientras tanto, los lanzadores y bateadores del frente calientan el brazo; y si la juegan con inteligencia, la serie será suya con un jonrón (home run) espectacular. Solamente habrá que prepararse, porque en Tabasco se dice que cuando pierde suele aventar “pelotazos” por la espalda de puro coraje.