Champurrado nacional vs. Corea del Sur

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Por:

Alejandro Arbide

Está por verse qué alineación presentará Miguel Herrera el próximo miércoles contra Corea del Sur. Pero podemos especular sobre un fenómeno que es habitual en técnicos recién llegados a la selección nacional. Se trata de esa persistencia de hacer cambios y cambios para “probar” jugadores. Una tradición que ha “probado” ser no sólo poco efectiva sino contraproducente.

La lista de convocados no deja lugar a dudas. Varios chavos fueron llamados para ver cómo se desempeñan. Correcto. Sólo que ya no hay tiempo. Lo que México necesita es armar un equipo que tenga juego de conjunto. Algo que desapareció precisamente por tantos y tantos cambios durante 2012 y 2013.

Más de 100 jugadores “probaron “ suerte. Y ya sabemos qué pasó. El peor resultado en la historia de la selección nacional en Concacaf.

Es entendible que haya uno o dos jugadores que se quiera “probar”, pero ¿no son muchos seis o siete jugadores de “prueba”? Caray. Si así está la cosecha, cómo estará el caldo. En fin.

Se vale llamar a gente con posibilidades, pero no hay tiempo para “probar”.

Toca repetirlo, pues no se percibe un sentido de urgencia. O hay mucha confianza en que el equipo encontrará armonía en el juego como por arte de magia o de verdad no se está midiendo lo complejo que se ve el panorama.

Puede que haya una delantera más o menos eficaz, pero de la media para atrás –—sobr todo la defensa— es para poner los nervios de punta. En este caso sÓlo hay una esperanza: que se organicen, tengan posesión del balón y no lo presten un segundo.

Pero desplegar un juego de conjunto, codicioso del balón, requiere práctica y tiempo. O bien, traer un equipo de liga que ya lo haga y hacer ajustes menores. Éste es nuestro caso. Sólo que el miércoles veremos cambios y cambios que no sirven ni para “probar” jugadores, mucho menos para alentar un juego de conjunto. Espero me equivoque en esta predicción. Y es que si se quiere “probar” un elemento no se puede cambiar a medio equipo. Para ver su efectividad, se requiere mantener intacto el equipo original. Eso dice la ciencia.

 +2 Cada jugador tiene un estilo propio. Y sus compañeros deben aprender a leer cuál es, cómo se mueve, dónde es más efectivo. Hugo Sánchez tenía una manera de jugar única. Por eso necesitaba a alguien como Emilio Butragueño, que lo conocía y sabía en qué momento darle la pelota. Quizá por ello Hugo no llegó a brillar en la selección. Aunque sí hubo un momento de entendimiento cuando Tomás Boy logró compaginar con él hacia el final de la primera ronda en México 86. Pero ya en cuartos, los alemanes supieron que la mejor manera de desactivar al peligroso delantero era lesionando a Boy. Algo que sucedió durante los primeros 30 minutos de aquel aguerrido encuentro. En la actualidad no necesitamos de alemanes que desarmen el conjunto, basta con seguir probando.

Twitter: @arbide09