Ciudad y parálisis

AT, o pollitos en fuga
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Resulta difícil dudar de la buena voluntad con que la próxima gobernante de la CDMX, Claudia Sheinbaum, puso de acuerdo a todos los alcaldes de la capital para detener la entrega de permisos nuevos de construcción y de revisar los vigentes a fin de evitar abusos, excesos, peligrosas irregularidades y actos de “moche”… pero en los hechos esas acciones han generado una parálisis en una de las actividades más importantes de la ciudad y con ello crece el riesgo de una importante contracción económica  de carácter endógeno cuyo efecto se verá potenciado por el menor ritmo de crecimiento económico.

La inversión inmobiliaria a nivel nacional se duplicó en los últimos 6 años al pasar de los 18 mil millones a los 36 mil millones de dólares, la cual está concentrada 43% en la CDMX especialmente en Tlalpan, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. Tan solo este año, de acuerdo a los datos de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, se han invertido 15 mil millones de dólares en 156 proyectos que cubren más de 20 millones de metros cuadrados de construcción. Y ahora están bajo la sospecha; y de los nuevos, detenidos. La actividad inmobiliaria representa cerca del 10% del PIB de la Ciudad de México y su parálisis puede generar el desempleo casia automático de 200 mil personas, especialmente entre albañiles, electricistas, plomeros, carpinteros, colocadores, técnicos, arquitectos e ingenieros. Y, evidentemente, la revisión de los contratos -por mucha sospecha de corrupción en su entrega- puede significar que los recursos ahí invertidos generen crecientes costos hundidos para los que aportaron su capital mientras se reinicien los permisos de obra. Vaya, antes del proceso electoral, el presidente de esa asociación, Salvador Daniel, dijo que no había preocupación por el triunfo de uno u otro candidato presidencial al gobierno capitalino dada la fortaleza de las instituciones. Tal vez ahora el también presidente de la Fibra DanHos tenga de que preocuparse dado que la totalidad de los alcaldes -salvo del de Xochimilco- se alinearon en torno al modelo de revisión de Sheinbaum.

Pero la preocupación no es sólo para inversionistas, constructores, proveedores y trabajadores del ramo, sino también para los que buscan adquirir departamentos u oficinas así como para quienes rentan: en un mercado abierto, la contracción de la oferta de un bien ante una demanda creciente genera un crecimiento de precios. Diversos desarrolladores de vivienda calcula que el precio de los departamentos pueden elevarse entre 15% y 20% y las rentas entre 10% y 12% mientras persista la parálisis de los permisos de obra.

Ciertamente son muchos los vecinos y colonos fastidiados por los abusos de determinados desarrolladores que edifican grandes conjuntos habitacionales verticales, por las complicaciones que ello provoca a su entorno, por la imposibilidad de servicios como agua potable o suficiente suministro eléctrico y ya no se diga de la saturación vial y el riesgo sobre zonas de reserva ambiental. Pero el hecho es que una medida de corte general y profunda como la recién asumida por los gobiernos entrantes puede desembocar en una recesión urbana.