Congreso Mundial de Psiquiatría México 2018

Paul Cézanne: su contribución a las neurociencias
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Alfonso (19 años) mi paciente de terapia del miércoles habla de sus primeros días de clases donde estudia la carrera de Medicina y diserta si invitará a salir a una compañera muy linda que le contó que sufre depresión (igual que él). Dice:  “qué miedo, está loca como yo”, una muestra clara de su estigma. Me sorprende lo que escucho pues su motivo de consulta es haber sido rechazado de varias escuelas cuando fue honesto y dijo que había sufrido depresión, ahora el estigma lo usa duramente contra su compañera y contra él.

El estigma y la discriminación afectan de manera negativa a muchas personas con trastorno de salud mental en todos los aspectos de la vida y es un proceso de “etiquetamiento social”.  Más de la mitad de la población general considera que quienes sufren este tipo de enfermedades son inestables, frágiles, aislados, negativos, dependientes, peligrosos y que nunca se van a curar, es decir “están locos”. Este es sólo uno de los temas que nos ocupan a los que nos dedicamos a la salud mental.

Este fin de semana nuestro país fue sede del 18º Congreso Mundial de Psiquiatría a través de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, presidida por el Dr. Aldo Suárez Mendoza, quien con el esfuerzo de expertos nacionales y mundiales lograron congregar 3000 participantes de 94 países y en un intercambio de experiencias se llevaron a cabo 7 cursos precongreso, 7 reuniones plenarias y 91 simposios. Hacía 47 años que no nos tocaba ser sede.

La psiquiatría es una rama de la medicina que se dedica al estudio y tratamiento de los trastornos mentales y su evolución en los últimos 50 años ha sido sin precedentes, las líneas de avance incluyen las neurociencias, la psicofarmacología enriquecidas con los derechos humanos que luchan por el respeto y la calidad de vida de los pacientes.

Dentro de los grandes honores de nuestro congreso es que fue el primer espacio académico global donde se usó la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) publicada hace tres meses por la Organización Mundial de la Salud.

Los temas centrales fueron los desastres naturales (como los terremotos) y los individuales (como el suicidio). Los que asistimos nos sentíamos en una fiesta de conocimiento, disfrutando de la ciencia y el humanismo.

Sin embargo,  al tercer día del congreso (sábado pasado) nos llevamos una muy desagradable sorpresa pues salir al receso había un grupo en contra de la psiquiatría que se identificó como miembros de la iglesia de Cienciología (Scientology) de México. Era como si al cruzar el umbral del recinto se viajara en el tiempo a plena Edad Media mezclada con la agresión callejera de nuestra época. Frente a nosotros había un grupo de al menos mil personas cuidadosamente uniformadas, con un escandaloso equipo de sonido, música, altavoces, algunos con botargas otros con máscaras de muerte y una señora de mediana edad hacía que unos niños de menos de 12 años repitieran sus frases: “La psiquiatría mata”, “Asesinos”, “La única demencia es la droga que generan violencia”.  Debo señalar que en todos los congresos de psiquiatría hay grupos similares, pero yo nunca había visto uno tan grande, organizado y agresivo. Empezaron a empujar y a amenazar físicamente a los asistentes, impidiéndoles subir a sus coches. Dudo mucho que los que estaban ahí fueran pacientes,  pienso que se trataba de gente inducida por quien no tiene el conocimiento de que la psiquiatría es una ciencia y que además ayuda a mitigar y, en muchos casos, a curar el sufrimiento de los seres humanos.

Este incómodo momento sólo nos sirvió para fortalecer que vamos por el camino correcto.

En las palabras de la Dra. Martha Ontiveros y slogan del congreso: “La Psiquiatría manteniéndose firme por la Salud Mental”.