Consumo, nueva base del crecimiento

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Por:
  • arturov-columnista

Ya hemos comentado en este espacio que el crecimiento económico acumulado en México, al tercer trimestre del año, ha acumulado una tasa anual de 2.3%. Este avance está fincado casi en su totalidad por la dinámica muy favorable del consumo privado, ya que ni las exportaciones ni la inversión han aportado impulso al crecimiento en este año.

En efecto, para el mismo periodo citado, el Inegi informó que el consumo de las familias en México acumuló un avance anual de 3.2%. Esta cifra es muy favorable si consideramos que por su importante peso en el PIB (alrededor de dos terceras partes), el consumo privado tiende a crecer a una tasa anual muy semejante a la del Producto Interno Bruto (PIB).

Además del avance muy por encima de la tasa del PIB, también hay que destacar que el consumo privado mostró una aceleración; en septiembre registra una tasa de avance de 0.9% respecto a agosto. Esta dinámica favorable corrobora los buenos resultados de otros indicadores sobre el desempeño del mercado interno: el avance de 8.1% anual de las ventas al menudeo reportadas por del Inegi para septiembre, del incremento de 8.1% en las ventas totales en octubre reportadas por la ANTAD; y el sorprendente aumento de 22.5% anual en las ventas internas de automóviles.

Incluso, para noviembre, un reporte especial del Inegi sobre el desempeño del llamado Buen Fin en noviembre, también apunta resultados halagadores en el sentido de que 58% de los comercios al menudeo reportó buenos resultados; a la vez que 54% de los comercios reportó un incremento de sus ventas respecto al año pasado.

Esta aceleración y el saldo favorable de los indicadores, arriba mencionados, son factores muy importantes, ya que matizan los temores que recientemente se han despertado en torno a una posible falla en la dinámica del mercado interno.

En consecuencia, considero que estamos frente a un panorama atractivo sobre el desempeño del consumo. No obstante, éste se ha visto ensombrecido por los recientes episodios de fuerte volatilidad financiera, entre otros factores.

Hacia adelante, ante la debilidad del motor externo de la economía, la preocupación principal es mantener este ritmo de crecimiento de la demanda interna. Los riesgos en este sentido se han venido acentuando debido al deterioro en la perspectiva económica, que ha generado el reciente resultado de la elección en Estados Unidos.

Asimismo, el correcto desempeño de la inflación será un factor fundamental para mantener la fortaleza del consumo de las familias. La reciente depreciación del tipo de cambio y el alza en los precios de los energéticos son la principal amenaza en este sentido. Un avance de la inflación, más allá de lo deseado, llevará necesariamente a un deterioro del poder de compra de los salarios, y por tanto, del consumo.

Mantener como prioridad la estabilidad macroeconómica y fortalecer las expectativas de crecimiento en México, con una visión mucho más arraigada hacia lo interno, serán elementos para reactivar la inversión productiva y el empleo. El reciente incremento al salario mínimo por arriba de la inflación es una medida que si bien estimo un impacto limitado, va en la dirección correcta.

avieyra@banamex.com

Twitter: @ArturoVieyraF