Corregidoras, papalotes y titulos

Un ladrón solitario roba $11 mil con nota intimidatoria
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Un concepto. Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gamés se enteró de que un grupo de cantantes integrado por Amandititita, Susana Zavaleta, Aurora y La Academia, Regina Orozco, Natalia Lafourcade, Ely Guerra y Cecilia Toussaint, dará conciertos a bordo de camiones especiales que recorrerán la ciudad.

La autora de la idea se llama Rossy Pérez y el patrocinador es la Comisión Bi100 auspiciada a su vez por el Gobierno del Distrito Federal. Rossy Pérez dijo que este proyecto llevará por título Las Corregidoras: “Se había considerado llamarlo Las Adelitas o Las Soldaderas, pero pensamos que Las Corregidoras era el nombre más adecuado para este concepto en el que se reúnen mujeres transgresoras que por su personalidad artística dan un vivo ejemplo de marcar su tiempo”. Gamés les hubiera puesto Las Soldaduras, pero no le consultaron. Unas cantantes salen a cantar en los camiones (ca-ca-ca), qué ideota. Gil no tiene nada en contra de estas cantantes transgresoras, qué esnobs suelen ser los esnobs, ellas pueden seguir transgrediendo todos los límites y cobrar por ello carretadas de dinero, que para eso son cantantes, pero otra cosa es que el Gobierno del Distrito Federal tire así el dinero de sus arcas a la basura. Si éste es un ejemplo de las ideas de la Comisión para el Bicentenario, la verdad estamos fritos, mejor le hacemos un busto de sus manos (sí, de sus manos) a Miguel Hidalgo y Costilla, homenajeamos al padre de la Patria y nos vamos a la casa. Sigan gastando en ideas geniales, no dejen.

Ahora mal, Gamés no pasó por alto que Rossy Pérez le llama a su idea originalísima concepto. Antes se decía: tengo una idea, ahora: quiero ofrecerte un concepto. Gamés no escribe simplemente unos artículos que se publican cada semana en La Razón, lo suyo son conceptos semanales (también se les dice concectos). Quizás por eso le compraron el proyecto a la Pérez. Al llegar a la oficina del funcionario, la Pérez le dijo que traía en su bolsa un concepto y éste le respondió: gracias, no fumo.

Un pabellón. Pero al parecer las mentes brillantes han trabajado de más en estos días. Gamés leyó en su periódico Reforma lo siguiente: “Un bosque de papalotes levantado sobre un pasto de hierba natural es la apuesta de México para la Exposición Universal de Shanghai 2010”. El concepto, de nuevo: “el concepto fue presentado ante la Embajada Mexicana en Beijing por el curador de la exposición Eduardo Seldner y el embajador en China, Jorge Guajardo”. Así como lo oyen: bosque de papalotes. No está mal, pero Gil habría enriquecido la propuesta con unas cortinas de hoja de tamal oaxaqueño y unas fuentes brotantes de champurrado. Le faltó audacia a Seldner. Por cierto y ya que estamos en los centenarios y esos festejos: este embajador Guajardo, no será pariente del otro Guajardo que se despelucó a Zapata en Chinameca, ¿verdad?, porque ya nunca se sabe. Ya en serio: no se la succionen.

Ahora mal: ¿están sentados? Aquí les va la información (sin albur). El pabellón mide 4 mil metros y el diseño es obra de un grupo de jóvenes arquitectes (sí, con e) del despacho Slot que ganó un concurso anónimo. ¿Cuánto calculan que costará la instalación de los papalotes en China? Cualquier cosa, si se le compara con el Presupuesto de la Federación. Según Seldner la obra de los papalotes costará ¡8 millones de dólares!, “monto que asciende a 20 millones de dólares si se suman todos los gastos de organización de los eventos”. No manchen. Ya lo sabíamos: la ignorancia resulta carísima.

Una cabeza. Gil estaba leyendo su periódico Milenio como todas las mañanas. Desde hace tiempo, Gamés ha notado cierto desparpajo crítico en las cabezas de los artículos, en especial en las contribuciones del director general Carlos Marín y el director adjunto Ciro Gómez Leyva. Se trata de cabezas duras (sin albur, en serio) en las que pueden leerse en letras negras “chingaderas”, “pendejos” y otros golpes poéticos. El más reciente pertenece a Gómez Leyva y dice así: “Obama, Calderón y las ‘dos pendejadas’ de Zelaya”. Desde luego Gamés coincide con el contenido del artículo, pero además se queda con las ganas de poner títulos duros en sus colaboraciones periodísticas. A Gil le gustaría un título así: “Los del Partido Verde son unos ladrones ojetes”, ah qué bien se siente; a ver, otra vuelta: “Los del Verde son bien ojetes”. Muchos asuntos de la vida pública pueden enunciarse con estas palabras: “La diputada (aquí pone usted el nombre que más le plazca) es una archipendeja de pronóstico reservado”. “El secretario (aquí otra vez el nombre que usted quiera execrar) es un pendejo hecho y derecho”, o bien esta cabeza histórica: “Se chingaron la lana y se pintaron de colores”. Y así se la lleva usted sintiendo la liberación de su alma de la prisión del lenguaje. Hay una variante con las declaraciones de algunos funcionarios que podría formularse más o menos así: “Nos falló la chafaldrana y se encareció mucho la vida”: don Pendejo.

De salida: Se inauguró el Corredor Vial Cero Emisiones. En ese circuito hay un carril confinado para que los trolebuses y camiones circulen separados del resto del arroyo por bellas boyas amarillas (be-bo). Resulta que por los rumbos de la colonia de los Doctores y el Centro, ya se robaron mil boyas. Las venden como acero troquelado. Gamés no hesita: en muchos aspectos aún pertenecemos al siglo XIX. Y no le vengan a Gil con la paparruchada de que es por la pobreza y el desempleo. Que hagan las boyas de papel maché, así nadie se las roba. Gil s’en va.

Tres sin Sacar.

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