Crimen en Atlamaya: contradicciones

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Por:

Bibiana Belsasso

Ayer platicábamos en este espacio del asesinato de Emilio Gómez Vives, quien fue apuñalado en su casa de Atlamaya. El caso ha tenido muchas contradicciones. En la fiscalía no permiten a los familiares ver el expediente, la escena del crimen se limpió antes de que concluyeran las averiguaciones y su viuda, Luz María Vives de Gómez, dice no recordar lo que sucedió.

A este espacio llegaron audios en los cuales, sin embargo, la viuda relata lo que pasó ese terrible día y los previos. Como comentamos ayer, el matrimonio primero sufrió un ataque en la carretera México-Puebla.

“Yo me bajé y le dije: ‘llévate el coche, no nos hagas daño’. ‘Súbete atrás”, me decía (uno de los delincuentes), entonces yo pensé esto es secuestro, pues no soy tonta, está mi bolsa, le estoy dando las llaves, le estoy dando el coche y me decía: “súbete atrás”. Y agarró, me abrió y me empujó el hombre, pero el otro no.

“Él (don Emilio) estaba: ‘mátame, pero ya mátame’. Él decía que pasarse atrás era que nos llevaran, y nada más pensaba en la tortura y en todo, que prefería que lo mataran ahí. Pero entonces, será que yo actúo, yo dije de que nos lleven, me violen, me maltraten, o me avienten por ahí, mejor yo traté de huir, yo salí corriendo.

“Yo regresé y le decía al taxista que quizás lo habían matado porque vi que le cortaron cartucho. Ya (que) se salvó, le dije que me diera las llaves y que nos fuéramos, y todavía se quería ir para Xalapa y yo le dije que yo no iba a Xalapa, que yo me regresaba a la casa.”

Meses atrás también fue baleado un restaurante del que Mauricio Gómez era socio. Otro incidente que no se denunció.

Doña Lucy y Mauricio, su hijo, se cambiaron de casa después del ataque en

Atlamaya. El departamento donde habitan no está a nombre de ellos para que no los puedan identificar ni la Procuraduría hacerles notificaciones.

En las declaraciones que han hecho ambos ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal dicen no acordarse de los hechos. Sin embargo, tuvimos acceso a audios en los que Lucy explica lo que pasó el día que mataron a su marido:

“No, no fue al azar, aquí entraron, yo creo que supuestamente como un robo, porque lo amarras y aunque el señor te grite: ‘cabrón, mátame’, pues no lo matas. A mí lo que me extraña es por qué no se llevaron todo, los (relojes) Michael Kors estaban encima de la cajita; por qué no se los llevaron, yo creo que un ratero jala todo.

“Se llevaron los relojes que tenía ahí a la mano. Pero no me hacía caso. Tenía ahí una tarjeta que decía 19 relojes y tenía relojes buenos en esa parte de encima y adentro tenía como cuatro que son chafas, ésos no se los llevaron; chafas me refiero, no clonados, sino como Michael Kors; una cartera de Mont Blanc. Hay unas plumas, eso vale también, eso se puede vender.

“Porque lo vi, una puede ser ésa, u otra, que entraron a echárselo y, aparte, aprovechan y hacen el robo… A Emilio le metieron dos, pero a mí me metieron 14 y todavía me ahorcaron (intentaron)”.

La esposa de don Emilio está prácticamente segura de que hubo algo más que un simple asalto el día que su marido perdió la vida.

Atlamaya es un fraccionamiento privado, con cámaras de vigilancia que funcionan las 24 horas al día. Se tiene registro del ingreso de dos taxis, mismos que resultaron ser vehículos robados.

Los delincuentes huyeron de la casa en el coche de su víctima, que era el único que contaba con calcomanía para poder salir del fraccionamiento.

¿Quién pudo haber tenido esa

información?

“El gran error de él fue que, cuando fueron los del Ministerio Público (luego del primer robo que sufrió en la casa y que aquí relatamos ayer) otra vez, él los atendió y me dijo a mí: “ya les dije que me robaron más de un millón de pesos en relojes y dinero”.

“Y le dije que para qué abrió la boca, si la denuncia (que había hecho Mauricio) había sido del coche, para qué hizo eso. ‘A ver si me recuperan los relojes’ (le respondió su marido). ‘No hagas eso, Emilio, si la denuncia fue nada más por el coche’. Mauricio no nombró ni mi computadora”.

También dentro del caso, meses antes de su muerte, don Emilio cambió su testamento. Hay muchos indicios que pueden ayudar en la investigación para determinar quiénes perpetraron este crimen. Pero por alguna extraña razón, en la averiguación AOB3/T1/506/14-04 en la fiscalía central de homicidios de la PGJDF, no se han dado avances en esta investigación.

Cuando se le cuestiona al fiscal Marco Antonio Reyes Peña en qué estado se encuentra el asunto, él únicamente responde que se está trabajando en él.

Roberta, hija de don Emilio, dice: “Pedimos que se aplique el Estado de Derecho, y pedimos que se aclare y se llegue hasta las últimas consecuencias. Yo quiero resultados y se lo digo a la Procuraduría, se lo digo a los fiscales; queremos y exigimos resultados, no nada más que nos digan que siguen trabajando…

“Yo siento que es un asunto que está parado. ¿Por qué está parado?, ésa es la pregunta que siempre se les hace y nos dicen que están trabajando, pero no vemos resultados.”

Han pasado ya 13 meses desde el homicidio. Lo único que piden los hijos de don Emilio es que se esclarezca el asunto y que no quede como muchos otros, simplemente, en el olvido.

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Twitter: @bibianabelsasso