Cualquier esquina desafia al GDF

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Por:

Carlos Urdiales

Me dicen que el nuevo reglamento de tránsito para la Ciudad de México anunciado ayer es en verdad un buen compendio integral de largo plazo.

Desafortunadamente la generalidad de la población, peatones, ciclistas, automovilistas, choferes de taxis y microbuses, sabremos básicamente que cada infracción será más costosa. Más dinero en caso de ser detenido; de lo contrario, pues no.

No hay demérito alguno a la intención de la autoridad capitalina para adecuar el marco regulatorio en aras de hacerlo más eficiente, que mejore los conceptos de protección al peatón a la movilidad y diría, hasta de la viabilidad de la megalópolis, pero la norma de convivencia vial no la determinan los ordenamientos, nuevos o viejos, sino el cumplimiento generalizado de los mismos.

En la delegación Álvaro Obregón en el cruce de las avenidas Sur 122, Camino Real a Toluca y Prolongación Calle 10, al lado de la propia delegación y del cuartel de policía Unidad Plateros hay, como en muchos otros puntos, un catálogo amplio de infracciones ante la pasividad (y narices) de quienes tutelan esas normas y reglamentos, la autoridad.

En ese crucero (por el cual paso a diario) las luces rojas, verdes o amarillas de los semáforos son subjetivas: autobuses y microbuses calculan sin mucho rigor cuándo embestir y proceden utilizando el mejor argumento vial: la lámina; los pasos peatonales no están marcados y, aunque lo estuviesen, no hay banquetas en las cuales el peatón pueda ponerse a salvo, gracias al capricho de quienes fueron abriendo brechas que luego se hicieron calles.

De rampas para discapacitados ni hablamos. Las vueltas, flujos y contraflujos en este punto obedecen a los usos y costumbres y las tragedias se evitan gracias al instinto chilango, que lo puede casi todo. Al menos 8 mil peatones mueren al año en el país debido a la falta de seguridad vial señaló ayer la organización CTS Embarq en el Día Internacional del Peatón.

Más allá de los tabuladores de multas a quienes hablen por teléfono o vayan chateando (2,098 pesos), a los transportistas que paren en zonas no autorizadas (13,990 pesos), o a aquellos que rebasen límites de velocidad (1,399 pesos), aplicables sólo en la foto-video-vigilancia de vialidades elevadas concesionadas, cuando el nuevo reglamento de tránsito entre en vigor sería un buen ejercicio observar ese crucero y saber cómo se refleja tan buena norma.

El reto está en hacer realidad la infraestructura urbana necesaria (delegacional o central) que dé lógica y sentido a los enunciados del nuevo reglamento. Zonas marcadas, rampas, banquetas, guarniciones, paradas de transporte público, señalización, etcétera.

La percepción de una autoridad respetable, confiable, que cumpla con su deber, se construye no sólo con grúas implacables en cualquier rincón, o las fotoinfracciones por correo; esa imagen es más próxima, está a la vuelta de la esquina.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales