Cuando respondes con fuerzas básicas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Pues ayer salió el cobre: no fue buena idea del “CEN del PAN” hacer chiquita la carta de Roberto Gil y otros militantes de grueso calibre, que pidieron a Ricardo Anaya definirse entre seguir presidiendo el partido o aspirar a ser candidato.

Menos aún fue buena idea mandar a responderles a los chicos de fuerzas básicas Marko Cortés y Damián Zepeda, quienes los trataron con displicencia:

“La dirigencia está concentrada en su trabajo”, les comunicó el “CEN del PAN”; “estos acelerados”, les llamó Marko. “Se les atenderá en su momento”, les dijo Damián.

¿Qué provocaron? Que ayer Roberto Gil y otros militantes de grueso calibre subieran a Ricardo Anaya el costo político de tener que responderles él. Así que… le mandaron oootra carta.

Le piden “confiados en la tradición democrática de nuestro partido”, que los atienda para explicarle las razones por las cuales consideran ético y estratégico que defina el papel que va a jugar en la elección del candidato o la candidata del PAN a la Presidencia en 2018.

Anaya no podrá escabullirse por siempre. Tampoco tendría por qué, pues si un panista demostró en el último año ser realmente bueno haciendo política fue él:

—Enérgico: Usó personalmente el millón 771 mil 884 spots que dio el INE al PAN para 60 días de campaña con rumbo a la elección del pasado 5 de junio.

—Tribuno: Ganó, por mucho, el debate moderado por Joaquín López-Dóriga con los dirigentes nacionales del PAN, PRI y PRD la noche de la pasada elección.

—Competitivo: Con su conducción, el PAN ganó siete de las 12 gubernaturas en juego el pasado 5 de junio, por lo que gobierna por primera ocasión 11 estados al mismo tiempo y a más de 40 millones de mexicanos.

Vamos, hombre, alguien tan victorioso no debería mandar a las fuerzas básicas a responder a Roberto Gil y otros militantes de grueso calibre.

Porque, además, lo que ellos le solicitan es sencillo de contemplar:

1.- Definición inmediata del presidente del partido sobre el papel que va a jugar en la elección del candidato presidencial.

2. Integrar una comisión que valide la imparcialidad de ese proceso.

3. Regular el actuar de los aspirantes y sus equipos, así como la utilización del dinero del partido y los spots.

4. Una mesa política entre los aspirantes que promueva el diálogo y los consensos.

El éxito siempre exige un costo, aunque Anaya no lo comprenda. Pero el mundo no puede seguir tranquilo a tu alrededor si te chutas un millón 771 mil 884 spots, tundes en un debate a Manlio Fabio Beltrones y te acreditas en exclusiva el triunfo en siete de 12 elecciones.

Eso tiene precio.

Y Anaya acabará entendiéndolo.

Twitter: @ruben_cortes