Cuando se entierran las esperanzas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Nizar Dana

en Ammán

Personas condenadas a muerte a manos del terrorismo del Estado Islámico, o enterrados bajo los escombros de sus casas destruidas por el bombardeo de sus gobiernos… o ahogados en el mar tratando de huir, éstas son las opciones que tienen los sirios y los iraquíes. Incluso la posibilidad de convertirse en refugiados está prácticamente anulada, porque los países vecinos están saturados.

Tal es el caso de Jordania, que tiene ya 1.7 millones de refugiados sirios que representan 20 por ciento de su población… y sin recibir aún la ayuda internacional prometida, o sea un verdadero desgaste a la economía de este país y peores condiciones de vida para todos…

Un verdadero caos, cuyos responsables tienen nombres y apellidos.

La semana pasada se les negaba a los refugiados de Al Ramadi entrar en Bagdad. Ahora les están poniendo condiciones. La mala gestión del gobierno iraquí aumenta el sufrimiento de la población. El lanzamiento de una operación militar para liberar la ciudad de Al Ramadi, dando participación a las milicias chiitas, cuyo slogan religioso lo dice todo, “A sus Órdenes, Hussein” (el hijo de Alí, su Profeta), en vez de “A sus Órdenes, Irak”, es darles luz verde para que cometan de nuevo los abusos que llevaron a cabo con la población sunita de Takrit. Y mientras los norteamericanos critican al ejército iraquí por esta barbarie y Bagdad le echa la culpa a Estados Unidos, el gran perdedor es el pueblo, como siempre.

El pueblo sirio no está en mejores condiciones que sus hermanos iraquíes. La estrategia del régimen y sus aliados es mantenerse de espectadores, mientras que las fuerzas de oposición y el EI se destruyen el uno al otro; y ellos intervendrán cuando les convenga. Desde el comienzo del conflicto, la población siria ha sido masacrada, ya por los barriles llenos de explosivos arrojados sobre sus cabezas por el régimen, ya por los terroristas de EI.

Tal situación ha hecho que muchos sirios y palestinos refugiados, que residen en Siria, e incluso iraquíes, sueñen con Europa. Miles de hombres, mujeres y niños que, desesperados, han puesto sus destinos en manos de los traficantes de personas son lanzados al mar en pateras para que se ahoguen en el camino, convirtiendo el Mediterráneo en una fosa común.

Las medidas tomadas por la Unión Europea o por Estados Unidos (entre ellas la “famosa” Coalición contra el Terrorismo) no resuelven ni alivian la situación de esta pobre gente que ya no sabe a dónde ir… Los gobiernos de los países en conflicto son los que tienen que actuar en consecuencia… O ¿se olvidaron que su deber más sagrado como gobierno es defender a sus ciudadanos?

Con este escenario citaré las palabras de alguien: “Lo único que crece en nuestra tierra es el cementerio de las esperanzas”.

nizardana.razon@gmail.com

Twitter:@NizarRazon