Domingo 20.09.2020 - 18:36

De la violencia en el discurso a la realidad

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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En la campaña previa al referéndum británico, gran parte de los mensajes para apoyar el Brexit se basaó en culpar a los inmigrantes como los responsables de una crisis que afecta a las clases medias y bajas de la sociedad inglesa. Estos mensajes fueron tan efectivos que lograron que 51.9% de los votantes optara por salir de la Unión Europea. Hoy el gobierno británico se enfrenta a graves incertidumbres sobre las consecuencias finales que tendrá la invocación del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea en marzo del año siguiente.

Sin embargo, las consecuencias no sólo se han limitado a lo económico y político, sino que han permeado en la sociedad. La semana pasada el Ministerio del Interior publicó un reporte estadístico para dar seguimiento a los crímenes de odio, en el que se muestra que después del referéndum del 23 de junio los crímenes basados en la raza, religión u otras identidades se dispararon, haciendo que, por ejemplo, en julio hubiera 41% más crímenes de esta naturaleza que el año anterior (http://bit.ly/2elmJmZ).

Es necesario realizar una investigación más profunda para determinar si este incremento en los delitos por odio es directamente imputable al Brexit y los mensajes que responsabilizaban a los migrantes, pero al ver las tendencias históricas es claro que hubo un salto después de la elección.

Una posible explicación puede encontrarse en un fenómeno que en la ciencia política se denomina espiral del silencio. Esta teoría afirma que, por temor a la exclusión, las personas suelen ocultar sus preferencias reales si éstas se oponen a las ideas mayoritarias de la opinión pública. No obstante, cuando se comienza a crear un clima de opinión en el que sus ideas se ven representadas, salen de la espiral del silencio y dejan de ocultar sus ideas verdaderas. En este caso la discriminación latente en grandes sectores conservadores de la sociedad se mantenía atemperada por una suerte de consenso mayoritario sobre la incorrección política de esta posición.

Sin embargo, con el surgimiento de un discurso abiertamente discriminador y su posterior triunfo en las urnas, aquellos que antes guardaban silencio ahora no temen manifestarlo. Esto, en el extremo, podría llevar a explicar el incremento en los crímenes de odio: ahora que ya no temo en discriminar abiertamente, puedo dar un paso más.

¿Por qué esto debería importarnos? Porque en el proceso estadounidense la campaña de Donald Trump ha logrado que una gran cantidad de norteamericanos asuma abiertamente sus ideales de supremacía, discriminación y exclusión, entre los que nuestros compatriotas se han convertido en uno de los tantos señalados como responsables. Podrá tranquilizarnos un poco el ver que el peor enemigo de Trump haya sido él mismo y que sus probabilidades de triunfar sean mínimas, pero lo que no es trivial es que, a pesar de todo, más de 40% del electorado sigue estando dispuesto a votar por Trump. Aún sin ganar, saber que su posición no es tan minoritaria podría hacer que la violencia pase del discurso a la realidad.

leonugo@yahoo.com.mx

Twitter: @leonugo