Debates, asi no

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Por:

Javier Solórzano Zinser

De ser social y políticamente aspiracionales los debates han pasado a ser instrumentos obligatorios que no parecen dar luces a los votantes.

Quien va adelante en las encuestas se la pasa durante hora y media cubriéndose, en tanto que los otros aspirantes se le van con todo.

Los debates se han convertido en una obligación. No son lo que se pretendía cuando se lanzó la idea de hacer debates como parte del proceso electoral y como mecanismo para que los ciudadanos conozcan a quienes aspiran a gobernarlos.

El problema es de forma, no de fondo. Los cuestionamientos están en el cómo. Son rígidos, lo que los ha llevado a una mínima capacidad de maniobra y a que algunos establezcan como estrategia nadar de muertito.

Poco se mueven quienes se saben con ventaja en las encuestas, en las cuales tendrían que saber que no se puede confiar como instrumento único para saber cómo va un candidato. Más allá de la discusión de metodologías y de encuestas que están mandadas a hacer como propaganda más que como un referente de medición, habrá que recordar que son una fotografía de un momento y quizá hasta de un estado de ánimo.

Los ciudadanos quieren ver a los candidatos abiertos y respondiendo preguntas directas que los obliguen a que contesten cómo le van a hacer para cumplir lo que prometen. No es que no se haya encontrado un método, existen en el mundo interesantes experiencias al respecto, lo que pasa es que a pesar de que la mayoría reconoce que hay que hacer algo diferente al final son los partidos los que determinan que en caso de que algo cambie que esto sea a futuro.

En Querétaro, donde la elección está realmente peleada, diversos sectores de la sociedad civil han propuesto a los candidatos un debate con variantes en las reglas, las cuales pueden ser un atractivo para los votantes. Los candidatos están obligados a centrarse en propuestas y en caso de que no lo hagan el conductor tiene atribuciones para obligarlos a que regresen al tema. No es que no se vayan a confrontar, lo que se busca es que si lo hacen sea en función de sus propuestas, y no de descalificaciones.

Cada uno va a presentar en una primera ronda sus propuestas en áreas centrales de la vida queretana. En una segunda ronda se abre un sobre que contiene preguntas de especialistas, ciudadanos y universitarios integrantes del comité que organiza el debate. Las preguntas se basan en lo que los candidatos han definido en sus propios documentos sobre los temas propuestos. No se trata de sorprender a nadie.

No se rehúyen los enfrentamientos, de lo que se trata es de que se canalicen a las propuestas de cada uno de ellos. Ya veremos qué pasa, es un mecanismo novedoso que surge de la sociedad civil y que por encima de todo pretende elevar el nivel del debate.

 RESQUICIOS. Así lo dijeron ayer:

* Afortunadamente no quemé la casa: Felipe Gómez del Campo de 21 años, premiado por Barack Obama por sus trabajos para reducir el costo de combustible para aviones.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano