Viernes 4.12.2020 - 05:07

Del terremoto también se aprende

“En un país desigual las mujeres somos el blanco de la violencia”
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Apocos días de conmemorar 32 años del terremoto de 1985, que devastó la Ciudad de México, que dejó más de tres mil muertos y 371 edificios colapsados, se registró un nuevo sismo, el de mayor magnitud, en casi un siglo. El terremoto del jueves pasado por la noche superó los 8.1 del terremoto de 1985. Éste tuvo 8.2 grados con epicentro en Tonalá, Chiapas, con una duración de un minuto y medio.

El sismo del 85 se originó en las costas de Michoacán a tan sólo 400 kilómetros de la Ciudad de México, siendo mucho más intenso para la Ciudad de México.

En ambos sismos las placas tectónicas fueron las de Cocos y Norteamérica, pero la energía liberada en el 85 fue de 8.1 con intensidad de 30 centímetros por segundo, mientras que el sismo del jueves alcanzó una intensidad de 9 centímetros por segundo.

México es una zona de alta sismicidad, tan sólo en el 2016 el Sismológico Nacional registró 15 mil 400 movimientos telúricos. Pero el dato que tenemos que ver es que desde 1985 no se había registrado un sismo de esta magnitud.

Del sismo del 85 se dijo que la energía que generó fue equivalente a la liberada por 30 bombas atómicas, como la que destruyó Hiroshima.

A la fecha, se desconoce el número total de víctimas del sismo de 1985, pues hay estimaciones que van desde los tres mil 629 (según la última cifra oficial dada en el 2011) hasta las 40 mil personas; sin embargo, la mayoría de los conteos o estimaciones rondan los 10 mil muertos.

De esa ocasión se sabe que cerca de 30 mil estructuras presentaron daños totales y 68 mil daños parciales. Se derrumbaron edificios emblemáticos de la Ciudad de México como el  Nuevo León, de la unidad Tlatelolco; los edificios A1, B2 y C3 del Multifamiliar Juárez; los Hoteles Regis (ahora Plaza de la Solidaridad); el Hospital Juárez, Hospital General y el Centro Médico Nacional.

A consecuencia del temblor mil 152 edificios fueron demolidos después del temblor debido a los daños que sufrieron.

Antes del sismo de 1985, el temblor más catastrófico para México había sido el que sacudió Xalapa en 1920. Fue de 6.2 grados y dejó un saldo de 650 personas muertas.

Del sismo del jueves pasado están reportadas 90 personas fallecidas y más de 7 mil viviendas destruidas. Hay miles de personas afectadas.

Pero la realidad es que tenemos que reconocer que de la tragedia vivida en el terremoto de 1985 hemos aprendido. El sismo del jueves pasado pudo haber sido tan devastador como aquél.

En México tenemos una amplia cultura de prevención en temblores y se han implementado protocolos de emergencia efectivos.

Por otro lado, aunque la magnitud del sismo del 7 de septiembre fue mayor que el terremoto de 1985, la intensidad fue de sólo una quinta parte de lo registrado en el desastre de hace tres décadas, entendiendo que la magnitud corresponde al tamaño del sismo, la energía que éste libera en el lugar donde se origina y que la intensidad se refiere a la aceleración y al movimiento del terreno.

“Hay que reconocer el trabajo de la ingeniería mexicana, que ha sabido establecer normas que hoy rigen las obras de la CDMX. Reconocer a los técnicos, a los trabajadores y a la gente que ha tomado conciencia de qué hacer en el caso de un sismo”, aseveró Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en referencia a los pocos daños que hubo en la capital.

En 1985, al momento del sismo, no se contaba con normas, leyes, reglamentos, recomendaciones o protocolos para casos de emergencia o protección civil.

Después del sismo se promovió la creación de instituciones que ayudaran a prevenir y mitigar los efectos de una catástrofe natural. Una de las primeras fue la creación del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Y lo más importante, el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal cambió siendo mucho más estricto. Además, desde entonces no han dejado de actualizarse las llamadas Normas Técnicas Complementarias para Diseño por Sismo de México DF, que obligan a que cada edificio presente proyectos, planos, memorias de cálculo y sea avalado por un director de obras.

Siempre estaremos expuestos a desgracias naturales como sismos, viviendo en zonas altamente telúricas, pero la cultura para sobrellevar estos desastres naturales es fundamental.

Un ejemplo de esto es la comparación del sismo en Chile y Haití en 2010.

El movimiento telúrico en Chile fue de 8.8 grados, y fallecieron 525. Hubo más de dos mil damnificados.

Pero un mes antes, en Haití se registró un terremoto de 7.3, magnitud menor a la del sismo en Chile, pero que prácticamente devastó el país debido a las precarias condiciones de las casas y los edificios. Las cifras oficiales dijeron que fallecieron 316 mil personas, 350 mil más quedaron heridas, y más de 1.5 millones se quedaron sin hogar.

El terremoto de la semana pasada en México no tuvo una capacidad destructora más grande, debido a que en nuestro país existe una amplia cultura de prevención en la población respecto a los temblores, y se han implementado protocolos de emergencia efectivos.

De las tragedias naturales no nos podemos librar, pero sí aprender para proteger lo más importante, que son las vidas humanas.

Tras el sismo del pasado jueves que alcanzó 8.2 grados en la escala Richter, medios internacionales destacaron la diferencia entre la cultura de prevención en México de la que había en el sismo de 1985. Los Angeles Times consideró que ha habido mejoras significativas con la actualización de los códigos de construcción y la implementación de la alerta temprana como la que tiene Japón.

The Washington Post también hizo énfasis en los “sensores sofisticados”, en los simulacros y en las normas de construcción. En el mismo sentido publicaron The Wall Street Journal, El País, The Guardian, The Economist. The New York Times recalcó: “Hoy en día las leyes de construcción de México se consideran tan estrictas como las de Estados Unidos o Japón”.

El pasado 8 de septiembre el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, apuntó: “afortunadamente la Ciudad de México está mejor preparada que en 1985, mucho más información, protocolos de protección civil, la alerta sísmica, que da una ventaja y en este caso concreto de un ventaja de 120 segundos para poder tomar resguardo”.

Por su parte Ángel de la Hoz, vicepresidente de la empresa de corretaje CBRE México, explicó que después del sismo de 1985 “cambió todo el sistema constructivo, hoy son más altos, más robusto, más flexibles estructuralmente, tanto por tecnología como por las capacidades de diseño como de ingeniería de construcción”.