Jueves 13.08.2020 - 21:41

Dos homenajes a Monsenor Romero que marcan el rumbo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Jorge E. Traslosheros

Monseñor Romero fue declarado beato por la Iglesia católica. Las crónicas y videos dicen que en San Salvador se dieron cita cientos de miles de personas de todo el mundo para celebrar que un hombre, obispo de la Iglesia católica, fue testigo del amor de Cristo al extremo de dar la vida por sus amigos.

Mucho podríamos decir sobre tan feliz acontecimiento y trataremos de desgranar algunas ideas en lo venidero. Por ahora, siento la urgencia de dar testimonio de dos homenajes a Romero que bien podrían marcar el rumbo de la Iglesia en México.

El primero sucedió en Cuernavaca. El obispo Ramón Castro, como es sabido, tomó posesión de su iglesia hace poco tiempo. De inmediato comenzó a visitar los rincones de su diócesis, hasta hacer de esta práctica su modo particular de ser pastor. Conoce la urgencia de la feligresía para vivir en paz y respeto a la vida, en una entidad donde la delincuencia golpea duramente a las personas. Por eso, año con año, ha organizado una marcha por la paz y la vida, cada vez con mayor convocatoria. En esta ocasión se llevó a cabo el mismo día de la beatificación de Romero. La marcha es demostrativa del programa pastoral en aquella golpeadísima diócesis.

Monseñor Castro es lo que el Papa Francisco llama “un pastor con olor a oveja”. Está involucrado con su pueblo, con los más sencillos y débiles, lo que ha puesto muy nerviosos a los poderosos de la tierra, por usar un término bíblico, principalmente al gobernador de la identidad e intereses que le rodean.

En esta ocasión se dedicaron a sabotear y atacar la marcha, acusando al obispo de meterse en cosas que no son de su incumbencia. A pesar del sabotaje, la marcha se realizó y más de treinta mil personas vestidas de blanco exigieron trabajar decididamente por la paz, en respeto a la vida de cada ser humano, sin importar su tamaño, condición o situación. Es previsible que los ataques al obispo Ramón Castro se profundicen. Así fue con Romero.

Cuando el Papa dice que quiere obispos con olor a oveja, muchos políticos e ideólogos, de diversos colores, festejan con entusiasmo; pero cuando los pastores actúan en consecuencia los reprueban y atacan de distintas maneras. De igual modo celebran la beatificación de Romero, lo que es justo; pero arremeten contra los obispos que actúan como lo hiciera nuestro Beato.

La verdad es que esta historia no es nueva. Ya advertía Jesús cómo se levantan monumentos al profeta muerto, pero se persigue al profeta vivo. Signos de los tiempos.

El segundo homenaje sucedió durante la misa de Pentecostés, de los grupos juveniles del Altillo, en la Ciudad de México. En esta capilla los Misioneros del Espíritu Santo tienen una maravillosa pastoral para sordomudos, un grupo social tan invisible y marginado, que no aparece en la lista de causas defendidas por los políticos, vaya, ni siquiera en las comisiones de derechos humanos, siempre tan combativas. En esta ocasión nos acompañaron en la liturgia, durante la cual nos regocijamos con la beatificación de Monseñor Romero. Entonces sucedió algo sorprendente. Como el día de Pentecostés, se hablaron distintas lenguas y escuchamos con el corazón las maravillas del Señor.

Sería difícil imaginar dos homenajes más encarnados en honor de Monseñor Romero el día su beatificación, en especial por el camino que señalan. Seguiremos reflexionando en próxima entrega.

jorge.traslosheros@cisav.org

Twitter: @jtraslos