Jueves 22.10.2020 - 03:42

Dos problemas en la SEP y una duda

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Seguramente deben ser muchos más. Por la coyuntura de la semana, formulo algunos comentarios sobre un par de ellos: el inicio del ciclo escolar y el fin de los Juegos Olímpicos. Y, brevemente, manifiesto una duda sobre un tema relacionado con las atribuciones de esa dependencia.

 El calendario según la CNTE. Como estaba programado, el lunes comenzó, en la mayor parte del país, el ciclo lectivo 2016-2017; no así en las regiones que tiene controlada la CNTE, que —con total impunidad— cataloga como “daños colaterales en la lucha por el movimiento” no sólo el que miles de niños no puedan hoy asistir a clases, sino también el enorme perjuicio que ya se ha causado a pequeños comerciantes y prestadores de servicios en la ciudad de Oaxaca y en otras regiones de ese estado, a quienes ha asfixiado económicamente, además de haber promovido o tolerado el vandalismo hacia decenas de comercios y supermercados. En su constante y obscena violación a la Constitución (derechos a la educación, al libre tránsito y al libre comercio) y a las leyes (daños a terceros, daños en propiedad pública, asalto a vías generales de comunicación, y un largo etcétera, en el que incluso se ha señalado la sospecha de ordenar o instigar algún homicidio), la CNTE ha hecho caso omiso de las advertencias y los ultimátums del gobierno, al que no ha otorgado nada a cambio del cumplimiento de sus exigencias de diálogo, recursos económicos y liberación de sus líderes. Por eso éste no es un plantón más como otros que han ocurrido: es un claro incremento en la apuesta por mantener y escalar el conflicto.

 Saldo de Río 2016. La Conade se encuentra en el sector coordinado por la SEP. Aquí hay dos opciones: apostar a que pase el efecto de los quince días que cada cuatro años pone en los reflectores a los atletas que van a los Juegos Olímpicos, o hacer una evaluación profunda sobre la política pública hacia los atletas de élite y hacia el deporte en general. Tras la eliminación de la selección mexicana de futbol en la fase de grupos —campeona olímpica, defensora del título— la cañería se tensó, explotó la cloaca y salió a la luz pública lo que muchos sabían: la falta de apoyos a los deportistas (el boxeador “boteando” para financiarse), mafias enquistadas en algunas federaciones y una de las peores narrativas de las que se tengan memoria para deslindarse y justificar los resultados obtenidos. Si bien el número de medallas no es necesariamente el único indicador para medir el resultado de la delegación, es un hecho que sí lo es para la opinión pública. En los últimos días de los Juegos Olímpicos, cinco excepcionales mexicanos se subieron al podio (destacadamente, María del Rosario Espinoza, quien ha conseguido medalla en las últimas tres justas), revirtiendo en parte la percepción catastrófica; pero el lugar en el medallero lo dan los oros y el total de preseas. Y es lamentable que no se haya alcanzado, al menos, lo obtenido en Beijing 2008 y Londres 2012.

 Y la duda. ¿De veras al Secretario de Educación le parece que “no es relevante” o que es “poco importante” que se acuse a cualquier persona —a cualquiera— de haber cometido plagio en su tesis profesional?

hvives@itam.mx

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