Ejército con M de mujer

“En un país desigual las mujeres somos el blanco de la violencia”
Por:
  • bibiana_belsasso

[caption id="attachment_715089" align="aligncenter" width="696"] Mujeres participan en el entrenamiento con armas de la Policía Militar, en San Miguel de los Jagüeyes, Edomex.[/caption]

Despertar a las cinco de la mañana. Asear el dormitorio. Desayunar en el comedor. Tomar la lista de parte y novedades. Trasladarse los diferentes adiestramientos, incluido el manejo de armas con fusiles que pesan alrededor de cuatro kilos. Todo, compartiendo esfuerzo sin distinción de género.

Así se desarrolla la cotidianeidad de las mujeres integrantes de la Policía Militar, quienes hacen su entrenamiento en el Campo Militar 37-C, ubicado en San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México.

Casi 25 mil mujeres en la actualidad forman parte de las fuerzas castrenses de nuestro país, y ya están trabajando en fuerzas operativas y fuerzas especiales.

Aunado al esfuerzo cotidiano femenino, también se suma el ambiente de igualdad de género impulsado por el propio Ejército Mexicano, en el que los hombres aceptan, impulsan y cooperan en el desarrollo de las mujeres.

“A partir de 2008 ingresan las mujeres al cuerpo de Policía Militar y se han ido incorporando de manera plena, a todas las actividades de la unidad”, comenta la teniente coronel Yadira Paredes, jefa del Observatorio para la Igualdad.

LA META DEL 16 DE SEPTIEMBRE. Claudia Colín es integrante de la Policía Militar y narra cómo teje día con día su vocación: “Son diferentes tipos de horarios. Vamos conforme a las horas y conforme el programa que ya tenemos escrito.

—¿Despierta muy temprano?— Le pregunté.

—Sí, a las 5 de la mañana comenzamos. Despertamos con el aseo de nuestras áreas, pasamos al comedor, seguimos con la lista de parte y novedades, de ahí nos trasladamos a diferentes adiestramientos que tenemos, como es el del control de tránsito.

[caption id="attachment_715121" align="alignleft" width="300"] Foto: Especial[/caption]

La teniente coronel Yadira Paredes agrega: “todos los días, a las 7:30 de la mañana, las mujeres y los hombres de la primera brigada de Policía Militar se reúnen  para hacer el primer acto relevante del día, que es el pase de lista y los honores a la bandera. Previamente se pasa una revista del uniforme al personal, se toman novedades, y ya posteriormente llevamos a cabo el acto protocolario”.

—Aparte del entrenamiento y de la práctica, hay que poder aguantar porque el equipo es muy pesado. ¿Cuánto pesan estos fusiles?— le cuestioné  a Paredes.

—Algunos pesan alrededor de cuatro kilos, aparte el equipo que tienes; por ejemplo, para el desfile militar se incrementa el peso que cada una carga, entonces, esta instrucción va permitiendo precisamente el adiestramiento progresivo y gradual.

Paredes agrega: “tenemos una banda de guerra exclusiva de mujeres, la que también recibe órdenes a través de una corneta. El concurso de bandas de guerra principalmente evalúa la precisión cuando se ejecuta el toque militar que se ordena. Tenemos jueces, lo que es una manera de mantener permanentemente adiestrado al personal y completamente familiarizado con los toques militares”.

Los batallones, que tienen 30 integrantes, reciben una minuciosa evaluación, pues se preparan para la participación en el Desfile Militar del 16 de Septiembre.

LA VIGILANCIA EN LAS CALLES. Una de las actividades más relevantes de la Policía Militar y sus integrantes femeninas es el control de tránsito.

“El control de tránsito se ejecuta a través de señalamientos manuales, los cuales deben de ser  claros para no confundir a los conductores en las vialidades. Esta actividad es de mucha utilidad, sobre todo en zonas escolares, cuando algún estado nos solicita el apoyo de seguridad pública y en estas áreas generalmente las mujeres inspiran una mayor confianza en la población”, explica la teniente coronel Yadira Paredes.

El concepto del control de tránsito es ampliado por Claudia Colín, soldado de la Policía Militar: “se trata de una serie de movimientos y voces a través del silbato para mantener controlado el tránsito de vehículos y evitar amontonamientos. Este servicio se puede hacer tanto en escuelas, como en hospitales, simplemente cuidando la seguridad de los peatones, como de los conductores”.

—¿Cómo sientes a la sociedad cuando se topan con una Policía Militar que los está cuidando?, ¿qué te dicen?

—Pues se sienten muy seguros. Yo creo que ésa es la palabra. Mucha gente normalmente, también al vernos como mujeres, se siente más orgullosa, con más confianza, con más acercamiento hacia nosotras.

—Muchos narcomenudistas buscan la entrada y la salida de las escuelas para ofrecer droga a los alumnos, ahí ustedes juegan un papel fundamental.

—De hecho en este momento se encuentra personal de la Policía Militar en Guerrero, yo creo que con nuestra sola presencia logramos disuadir la venta de drogas en las escuelas.

Colín agrega que otro de los momentos que la ha llenado de orgullo como integrante de la Policía Militar es cuando acuden a auxiliar a la población, ya sea por temblores  o inundaciones: “Creo que ésa es la parte más noble del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana, que ayudamos a la población civil en caso de desastres naturales”.

MÁS RESPONSABILIDAD, MEJOR VIDA. Jazmín es el caso de otra soldado que ha mejorado su vida personal y profesional, desde que forma parte de la Policía Militar.

Por un lado, se le ha dado la oportunidad y el adiestramiento para manejar vehículos militares, con la responsabilidad que eso implica: “De mí depende la vida de mis compañeros que van atrás, la del comandante que va conmigo y la mía. Es reciente que nos estén brindando la oportunidad de aprender a manejar un vehículo de este tipo, un vehículo que es grandioso, porque pasa terrenos que uno dice: ‘no, por ahí no vas a pasar con un carro convencional’ y con este vehículo  sí puede pasar uno obstáculos increíbles”.

—¿Viste al Ejército como una manera de cambiar tu futuro?— le pregunté.

— Sí, de cambiar el futuro. Yo había trabajado afuera, empleos civiles normales y creo que nada me llenó como la parte que aquí estoy aprendiendo y estoy llenando. Aquí diario haces algo nuevo y no estás en una monotonía y eso es lo que a mí me gusta de aquí.

¿PRINCESA? ¿PERIODISTA? MEJOR SOLDADO… Nacida en un núcleo familiar en el que su padre es periodista, Sandra Hernández optó por abandonar las comodidades cotidianas para entregarse a la vocación que innatamente desarrolló durante su infancia: la milicia.

“Desde pequeña me llamó mucho la atención lo que era el porte militar, lo que lo distinguía. Siempre le decía a mi papá: ‘yo quiero ser militar’, y él solamente se reía. Él realmente nunca creyó que llegaría hasta aquí, creía que yo iba a ser la niña princesa”, narra Sandra, en los momentos previos a realizar un entrenamiento en el Campo Militar 37-C, de San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México.

— No hace tanto tiempo, las mujeres estaban en otras  áreas, como la enfermería o en la oficina. Ahora tienen mucho apoyo— se le comenta a Sandra.

— Sí, la verdad es que tiene mucho que ver la igualdad y el apoyo que nos da el personal masculino, porque nosotras como mujeres podemos hacer lo que ellos también hacen y nos apoyan muchísimo.

En México, casi el 30 por ciento de las mujeres mantienen sus hogares y el Ejército Mexicano no está exento de casos de mamás que solas se hacen cargo de sus familias.

LAS RECOMPENSAS. Un ejemplo de las recompensas que también se logran, al formar parte de las Fuerzas Armadas, lo representa la cabo Chantal Benítez, quien forma parte de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano.

—Llevas siete años en el Ejército, año y medio en las fuerzas especiales y posees una boina verde, la cual es muy difícil de obtener. Además, tus aretes son en forma de helicópteros— se le expone a Benítez.

—Así es, yo me siento muy orgullosa de poderla obtener, sin duda la tenemos muy pocas mujeres y para  obtenerla se realiza un adiestramiento especializado. Para mí es un gran honor.

Al formar parte de las fuerzas especiales, las misiones que realiza Chantal y sus compañeras son de mayor riesgo e incluyen acciones a 15 o 30 metros de altura y descendiendo a rapel y actividades con el helicóptero como medio permanente de transporte.

—¿Siempre trabajan mujeres y hombres en conjunto?

—Trabajamos en conjunto, la igualdad de género se aplica sin problema y lo hacemos por igual. Hay mucho apoyo por parte de nuestros compañeros.

Sin importar la especialización de la misión, una de las prioridades fundamentales que tienen los elementos femeninos de la Policía Militar es salvaguardar la integridad de la población y el respeto a los derechos humanos, sin importar la gravedad de la situación.

“Son  nuestras prioridades, sin importar si estamos interviniendo en apoyo ante un desastre natural y se ha instalado el Plan DN-III-E. Lo fundamental es la integridad y la vida de cada persona”, resalta Benítez.

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