Lunes 28.09.2020 - 10:08

El 2 de julio está en juego

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Bibiana Belsasso

Estamos a poco más de un mes de las elecciones presidenciales y la situación está cada día más tensa. Esta semana vimos la acusación contra Tomás Yarrington Ruvalcaba, ex gobernador de Tamaulipas, quien es señalado por las autoridades norteamericanas de colaborar con el Cártel del Golfo y por poseer mas de 40 millones de dólares de los que no ha podido comprobar su procedencia.

Inmediatamente, y a diferencia de lo que había hecho en febrero, cuando se dieron las primeras acusaciones, el PRI se deslindó y le suspendieron sus derechos de militancia.

Las acusaciones contra Yarington no son los únicos temas que seguirán vigentes en la agenda. No nos podemos olvidar que en ese estado, el candidato Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado y todavía no hay responsables. No dudemos que pronto salga a relucir quién estuvo involucrado en ese asesinato. Y eso se puede relacionar con el caso Yarrington.

Mientras tanto en Monterrey fue detenido Narciso Agúndez Montaño, ex gobernador perredista de Baja California Sur, acusado de peculado por 28 millones de pesos. Entre muchos otros negocios el ex gobernador compraba terrenos entregados al estado a precios irrisorios y pretendía venderlos por millones de dólares. A diferencia de lo hecho por el PRI con Yarrington, el PRD trató de negar a Agúndez, diciendo que nunca había sido militante del partido y que las cinco veces que había visitado Andrés Manuel López Obrador el estado nunca se había reunido con el gobernador. Lo que no puede desmentir son las innumerables fotos del candidato del PRD a la presidencia de la República con Agúndez. Incluso en su arranque de campaña, el que le alzó la mano al gobernador fue AMLO.

Por otra parte, las movilizaciones de estudiantes tienen preocupados a muchos. Ha sido un movimiento importante, y a diferencia de otros movimientos como el del 68 y el del CEU, esta vez se les han sumado estudiantes de las escuelas privadas. Pero a diferencia de esos movimientos, ahora son relativamente pocos los que están participando.

Seguramente el movimiento le quitará puntos a Peña, pero no los que se cree, y todo parece indicar que la mayoría de estos votos irán a López Obrador.

Ahora hay otro panorama. ¿Qué pasa si la distancia entre López Obrador y Peña no es muy amplia? López puede apostar al conflicto post electoral. No se puede olvidar que el candidato del PRD, pese a tener un lenguaje mucho más sosegado que hace seis años, ha dicho en innumerables ocasiones que no confía en las autoridades electorales y que a él le robaron la elección del 2006. Y ese movimiento juvenil puede ser la base para esa corriente de inconformidad con los resultados electorales. El movimiento o las detenciones no modificarán los resultados electorales: la elección esta prácticamente definida, pero lo que está en juego el 2 de julio, es el proceso postelectoral.

bibibelsasso@hotmail.com

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