Jueves 24.09.2020 - 03:06

El académico

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Gil Gamés

Gil padecía la canícula en el amplísimo estudio. En mangas de camisa avanzó sobre la duela de cedro blanco lamentando los calorones de la temporada. Las altas temperaturas lo despeñaron en un agujero de la imprudencia. Así llegó a una página de su periódico La Jornada y a un artículo de opinión de Manuel Pérez Rocha cuyo título hizo sudar aún más a Gamés: “Movilización eficaz de la CNTE”. El texto critica al sindicato de Elba Esther Gordillo por oponerse tarde y débilmente a la “evaluación universal” de los maestros. Es decir, al final, la Coordinadora tiene la razón. Gil pensó que se había vuelto loco de calor y que su mente fabricaba laberintos delirantes.

Pérez Rocha ha escrito (bueno, es un decir) que el cambio de postura del SNTE se debe a la “actitud crítica y propositiva asumida por la CNTE y sus exitosas movilizaciones exigiendo con argumentos educativos sólidos que la llamada evaluación universal (en realidad una mera medición estandarizada perversa) sea reemplazada por un programa sólido de evaluación formativa de los maestros”. Gamés se frotó las orejas, se sobó los ojos y se pellizcó un brazo para constatar que no estaba soñando.

Al maestro Pérez Rocha le parecen exitosas las movilizaciones de los maestros, o lo que sean, que vuelven locos a quienes quedan atrapados en sus redes. A este hombre le parece propositivo el vandalismo de los maestros de la Coordinadora y considera sus acciones urbanas como serios argumentos educativos. Chirriones. Que nadie se alarme: estos argumentos aparecen en los programas de estudios en los cuales se impulsan las competencias y no son nada despreciables: Pinta de monumentos históricos I y II, Escaparates destrozados IV, Asambleísmo y haraganería I, II y III. Todo este conocimiento se encuentra compendiado en lo que se conoce como el Modelo Educativo Oaxaqueño. En este modelo, los niños estudian la primaria en ocho días y a volar. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Gil pregunta: ¿no es este Pérez Rocha el ex rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México? Sí, se responde Gamés, él mismo. Como diría la extinta madre de Gilga: todo tiene una explicación. A Pérez Rocha le parece perversa la evaluación porque en la universidad de la que fue rector, los maestros eliminaron esa forma burguesa del aprendizaje llamada calificación (ción-ción) y las inscripciones se rifan. Por eso la UACM es más una tómbola y menos una universidad. Ya salió el peine, y con él se podría peinar King Kong. A lo maduro, a lo maduro, que se volteé Pérez Rocha de burro. ¿Alguno de ustedes puede imaginar la forma en que este académico dirigió la Universidad Autónoma de la Ciudad de México? Tamos fritos.

Oigan esto con la ayuda muy necesaria de un cuartito de tafil: “El conflicto actual entre la CNTE y la SEP, en el cual se ha montado de manera oportunista el SNTE, ha sido ocasión para que se exprese la idea de que el sindicato no debe intervenir en asuntos pedagógicos y académicos, que su actuación debe limitarse al ámbito de los derechos laborales”. Qué raro que piense así (es otro decir) el académico Pérez Rocha, si en algo coincidieron los gobiernos de Vicente Fox y Calderón fue precisamente en entregarle al SNTE, es decir a Elba Esther Gordillo, la Secretaría de Educación Pública.

Así las cosas (muletilla flagrante), a Pérez Rocha le asiste la razón (razón que no asiste no sirve para nada): las movilizaciones de la CNTE son exitosas, exitosísimas si se juzga el caos al que someten a los habitantes de la ciudad y ante el cual las autoridades federales y locales no mueven un dedo. Lo dicho, que se volteé de asno. Qué razón tenía el clásico: nadie es imposible.

Lo saben: los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras se acercan las bandejas con whisky Glenfiddich 15, Gil pondrá a circular en la mesa la sentencia de Einstein: “Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”.

Gil s’en va

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