Jueves 24.09.2020 - 02:22

El acusatorio degradado

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Renato Sales H.

Este jueves pasado concluyó el IV Foro Nacional sobre Seguridad y Justicia, convocado por organizaciones civiles, fundamentalmente las que presiden Alejandro Martí y Fernando Canales. México SOS y la fundación Renace, respectivamente.

Los convocantes impulsaron la reforma constitucional de junio de 2008. Han sido pieza clave para la difusión de las bondades del juicio público, oral, adversarial. Están convencidos de que otra forma de hacer justicia en este país es posible, que es factible salir de los laberintos de papel. Para ello reúnen políticos y académicos en un contexto de pluralidad ideológica pocas veces visto.

En el foro se planteó un tema esencial. A cuatro años de la promulgación de la reforma, el Congreso de la Unión ha sido incapaz de emitir un código de procedimientos penales que se ajuste a la modificación constitucional.

El congreso ha sido omiso, también, en otros temas que tocan de cerca a la materia. No se ha logrado legislar en materia de justicia para adolescentes, la ley que enfrenta y prevé las operaciones con recursos de procedencia ilícita, básica para disminuir los ingresos de la hidra del narcotráfico sigue en espera. Al igual que la Ley de Amparo.

Pero el vacío legal en lo que hace al código federal de procedimientos penales es preocupante, porque hace inoperante la reforma constitucional del 2008 en la federación.

Sólo un periodo extraordinario permitiría que esta legislatura abordara el tema.

Es dudoso que, pese a los exhortos de procuradores, académicos, litigantes estudiantes y la propia sociedad civil, los diputados y senadores sean capaces de reunirse en estas fechas de fin sexenal.

Nuestros legisladores ven para su santo y piensan en lo que sigue. Los diputados quieren ser senadores, o a la inversa. Otros se encuentran en campaña o buscando acomodo en la próxima administración. Ni saben del tema ni les interesa. Muchos no lo entienden ni han hecho el esfuerzo por comprender qué implica la modificación. Otros incurren en la simplificación de atribuir el cambio a la influencia de los norteamericanos. Así son.

Se corre el riesgo de que la implementación de la reforma siga en tierra de nadie. Ese interregno implica la vigencia de ambos sistemas, del acusatorio por un lado, del mixto por el otro.

Poco se sabe que un interludio así ocasionó el fracaso de la gran reforma penal ideada por Venustiano Carranza. En esa, el constituyente diseñó un sistema procesal de avanzada. Separó al juez de la acusación, dio fin al arbitrario juez de instrucción que investigaba, acusaba y juzgaba. “Si quien me acusa me juzga pues necesito a Dios por defensor”, se decía en aquel entonces. Una revolución procesal preconizaba Venustiano Carranza.

Un transitorio de esa reforma constitucional señalaba que debían emitirse las leyes adjetivas inherentes a la modificación.

A Carranza se le atravesó Tlaxcalaltongo y nadie hizo caso del transitorio.

Sucedió que el código procesal se emitió hasta 1934. En el interregno de 17 años los operadores del sistema actuaron con el código del siglo XIX.

Basta leer la exposición de motivos del código de los treinta, aún vigente, para advertir cómo se traicionó la intención del constituyente. “Sirvió de base para la redacción del código el sistema acusatorio y no el inquisitivo, en atención a que aquél es el que está consagrado por el artículo 21 de la Constitución, sin embargo se conservaron modalidades del antiguo sistema inquisitivo porque es imposible suprimirlo totalmente...”. El sistema adversarial había sido tocado en su esencia.

Empero, la violencia es un tóxico para las modificaciones estructurales. De eso debe hacerse cargo el legislador para generar los equilibrios necesarios en la legislación secundaria. Equilibrio entre víctimas del delito e imputados.

Ese es el reto.

Así el sistema con que hoy contamos es un “acusatorio degradado”.

Si no queremos que eso suceda, de nueva cuenta, y que la sociedad acabe repudiando la falta de equilibrio, es hora de exigirle a diputados y senadores que hagan lo que les corresponde.

rensal63@hotmail.com