El caso Narvarte y la prensa mundial

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Héctor Badillo

En Madrid

Preocupada por la imagen negativa de México en el exterior, la Presidencia de la República busca diseñar nuevas estrategias de comunicación que le permitan cambiar esa percepción que tiene el país en el extranjero y en el cual la prensa internacional juega un papel preponderante. Para ello creo hace unos meses la Coordinación Marca País y Medios Internacionales, a cargo de Paulo Carreño King, ex vocero de Banamex.

La Oficina de la Presidencia cuenta con todo un equipo de comunicadores y expertos en marketing político dedicados a analizar las tendencias de la opinión pública, pero es la prensa extranjera una de sus prioridades, porque la información de México que se publica en otros países y que es generada por los corresponsales extranjeros es clave para mejorar la imagen, pues mientras más negativa sea al Gobierno federal se le complica atraer más inversiones y generar mayor desarrollo.

Sin embargo, aunque al gobierno mexicano le gustaría contar buenas y agradables historias a los periodistas extranjeros , las noticias como la fuga del El Chapo, y el asesinato, apenas la semana pasada, de cinco personas en la colonia Narvarte, entre ellas la del periodista Rubén Espinoza, son, entre otros hechos negativos, lo que marca la agenda de la prensa internacional y deteriora la imagen del país y de su gobierno. Por ejemplo, el diario El Mundo en Madrid publicó que tanto la activista Nadia Vera y Rubén Espinoza habían hecho responsable al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, de cualquier cosa que pudiera pasarles, y que esas advertencias se enmarcan en un clima de inconformidad social.

El diario The Guardian, en Londres, también participó en la cobertura. En una entrevista con el legendario periódico inglés, Patrick Timmons, experto en derechos y violencia contra los periodistas, dijo que la masacre fue otro intento de silenciar a la prensa: “Éstos son los asesinatos que están acabando con toda una generación de líderes críticos dirigidos”.

Timmons agregó ante el corresponsal de The Guardian, Nina Lakhani: “Veracruz es uno de los estados más poblados y del que se sabe menos: es el número uno en la historia no contada de México, que es como el gobierno y los cárteles quieren. El punto del asesinato de Rubén es sembrar el terror entre los periodistas de Veracruz”.

El sitio de Al Jazeera, agencia con sede en Medio Oriente, tituló su nota sobre el caso: Los periodistas de México necesitan un momento como el de “Yo soy Charlie”, en referencia al ataque por parte de terroristas que sufrió la revista Charlie Hebdo. Al Jazeera lo dice porque, a diferencia de lo que sucedió cuando líderes de todo el mundo, incluyendo a los del gobierno mexicano, condenaron la muerte de 12 personas en París, en México el gobierno de Peña Nieto no ha pronunciado una sola palaba sobre el caso.

Así, el clima de violencia contra la prensa se suma a los problemas sociales que la prensa internacional incluye en sus agendas sobre México. La represión contra este gremio lejos de silenciar a los periodistas generó un efecto de altavoz.

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