El Chicharito, una historia de esfuerzo y exito

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Por:

Héctor Badillo

En Madrid

Sentados en el estadio Santiago Bernabéu, un amigo español sabedor de mi nacionalidad mexicana me susurró después del segundo gol que Javier Hernández El Chicharito le había hecho al Celta de Vigo: qué bueno por el mexicano, pero la verdad no es tan bueno, le falta técnica.

Acostumbrado a la crítica en un país sumido en la crisis que desprecia a los migrantes, y en donde también la corrupción y el desempleo son cosas de todos los días, no lo desmentí y le hice sólo una observación: tienes razón, El Chicharito no tiene mucha técnica, pero juega con el corazón, algo que a muchos jugadores que juegan en España les falta.

Desde que llegó a Europa contratado por el equipo inglés Manchester United, Javier Hernández ha tenido que luchar contra la adversidad y adaptarse al frío clima de un país en donde el racismo está muy arraigado y sus compañeros de juego lo veían como un competidor más que busca quitarles un espacio en un equipo integrado. Una tarea nada fácil para cualquier jugador o cualquier profesionista que desea triunfar en Europa. Pero eso no detuvo al Chicharito y en poco tiempo se convirtió en el goleador del equipo inglés, de donde finalmente salió después de que cambiaron de técnico y el nuevo no lo incluyó en su cuadro titular y lo envió a la banca. Para cualquier otro jugador eso habría significado la historia de un fracaso y tal vez su regreso a la liga mexicana para incorporarse a algún equipo que gusta contratar jugadores caros.

Resignado, pero sin dejar de luchar, el mexicano Javier Hernández se vio de pronto con la oportunidad de llegar a otro de los mejores equipos del mundo, el Real Madrid, un paso importante pero difícil porque había que ganarse otra vez un lugar entre los mejores jugadores del mundo.

Así lo hizo y ni siquiera mi amigo aficionado al Real Madrid y admirador como muchos otros del portugués Cristiano Ronaldo, considerado el mejor jugador, puede negar que Javier Hernández es disciplinado y responsable adentro y fuera de la cancha, nunca anda en escándalos que la prensa pueda festinar ni tampoco falta a un solo entrenamiento. Desde su llegada al club merengue se ganó a la afición madrileña después de una entrevista en televisión abierta que dejó ver a un joven entregado a su profesión, un profesional con ganas de mostrar sus aptitudes en la cancha y, lo que más les llamó la atención a los televidentes, un soñador con valores muy mexicanos siempre agradeciendo a su familia y a Dios por la oportunidad de pertenecer a un club con semejante historia.

Pero quizás lo más importante fue que cuando todo parecía perdido y Javier Hernández estaba destinado a abandonar el equipo porque no había tenido la oportunidad de demostrar su dedicación y habilidad en la cancha, este joven futbolista mexicano es reconocido por sus compañeros de equipo y por el pueblo español, que ahora exige a los directivos del Real Madrid su permanencia en el mejor equipo del mundo. A los que nos gusta el futbol —tanto como al periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, fallecido apenas el 13 de abril pasado y un verdadero luchador social (quién no recuerda su importante libro Las venas abiertas de América Latina) —, son el trabajo y el esfuerzo constante que permiten lograr las metas que uno se impone, y sin despreciar las adversidades que hay en el camino para conseguirlo, es Javier Hernández, El Chicharito, un ejemplo de que todo se puede lograr cuando nos los proponemos.

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