Lunes 28.09.2020 - 23:27

El día de la maestra

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Al ritmo que vamos este año el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) recibirá tres mil trescientos millones de pesos por concepto de “Prestaciones de Condiciones Generales de Trabajo y Contrato Colectivo”.

En el primer trimestre del año el gobierno ya le entregó al gremio que encabeza la profesora Gordillo 824 millones de pesos.

Esa cantidad es aparte de los fideicomisos, también multimillonarios, que financia el gobierno federal y administra el SNTE, más las cuotas que les son descontadas a los maestros, sin su consentimiento, para dárselos al Comité Ejecutivo.

Hablamos de un sindicato inmensamente rico. Bueno, de un Comité Nacional que maneja cifras fabulosas sin rendir cuentas a nadie, en la mayoría de los casos.

El SNTE no es el único problema que obstaculiza la educación de calidad en el país. Pero sí uno de los obstáculos mayores que lastra el futuro de jóvenes, adolescentes y niños.

La prueba Pisa (2009), de acuerdo con el Informe de la OCDE es demoledora: en lectura ocupamos el lugar 48, con un promedio de 425 puntos, mientras la media de los países evaluados fue de 493 puntos.

En matemáticas, donde se presumen avances, quedamos en el lugar 51, con un promedio de 419 puntos contra 496 de la media de los países evaluados.

El lugar 50 tenemos en ciencias, con un promedio de 416 puntos, mientras la media de los países evaluados fue de 551 puntos.

En síntesis, estamos en el lugar 50 de los países evaluados por la OCDE, y somos la 14 economía del mundo.

Es evidente que algo anda mal, muy mal en el sistema educativo. ¿Cuál es el futuro de la economía 14 si está en el lugar 50 en conocimientos?

Seguir cayendo, es el futuro.

Y gastarse miles de millones de pesos en un sindicato que rechaza cualquier reforma educativa que permita a los padres de familia ser partícipes de la gestión educativa.

El futuro es, obviamente, empeorar lo que está mal.

En la actualidad hay 34 millones de personas sin terminar primaria o secundaria.

El 20 por ciento de la población —el que tuvo acceso a educación de calidad—, concentra el 80 por ciento de los ingresos salariales en el país.

Y el 80 por ciento de la población —que careció de buena educación—, se tiene que conformar con repartirse el 20 por ciento del pastel salarial.

La desigualdad está dada desde la escuela.

Ya se sabe quiénes van a mandar y a ganar más. Y no serán necesariamente los más capaces, sino los que tuvieron la suerte de ir a una buena escuela.

El SNTE no es el único problema para salir del subdesarrollo educativo.

Pero sí es uno de ellos, fuerte, que produce el triángulo vicioso: sindicato rico, escuelas pobres y alumnos reprobados.

phl@3.80.3.65

Twitter: @phiriart