El diputado fantasma

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Manuel López San Martín


¿En qué trabajo alguien podría acumular 26 faltas sin ser despedido? Sólo un diputado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que se sienta todopoderoso puede darse el lujo de cobrar sin trabajar con tal descaro.

Se llama Marco Antonio García Ayala, es diputado del PRI y líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA). En la ALDF nadie lo conoce, nunca va a las sesiones, pero cobra casi 170 mil pesos al mes, entre su dieta, seguro para retiro, gastos médicos, “apoyo para actividades legislativas” y el mantenimiento de su módulo de atención. Por si fuera poco, no gasta en comidas, transporte, oficinas ni teléfono celular. Tampoco paga asesores ni asistentes. Todo se lo regalamos los ciudadanos por un trabajo que no hace.

García Ayala no sólo acumula 26 faltas, sino que nunca —en año y medio como legislador— se ha subido a la tribuna. Además, es presidente de la comisión de Seguimiento del Sistema de Protección Social a la Salud, que desde que inició la Legislatura, nunca ha sesionado, pues él nunca la ha convocado. Otro récord.

El también dirigente sindical que obtuvo su curul por la vía plurinominal es suertudo. En su partido nadie le pide rendir cuentas y está protegido y apadrinado por el senador priista Joel Ayala, quien desde hace 17 años es líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), cargo que tiene asegurado hasta 2019.

Ese cobijo desde el poder sindical y político le ha alcanzado, lo mismo para hacerse del control del SNTSA, que encabeza a casi 200 mil trabajadores, que para, a pesar de su mediocre carrera legislativa, haber sido diputado en tres ocasiones sin que se le recuerden una buena iniciativa ni un buen discurso. Fue diputado federal de 2003 a 2006, legislador local entre 2006 y 2009, y nuevamente ocupa una curul en la ALDF de 2012 a 2015.

Siempre ausente, García Ayala está visto, no es legislador por sus grandes dotes de parlamentario. Todo se lo debe a su tío, el poderoso líder de la FSTSE, Joel Ayala. ¿Qué mejor ejemplo? El senador priista fue, durante 2013, el legislador menos productivo de los 128 senadores: no presentó una sola iniciativa propia, tampoco se adhirió a alguna colectiva; no produjo un solo punto de acuerdo y nunca se subió a tribuna. Por si fuera poco, faltó a 43 de 105 sesiones.

Aprendió del mejor, pues. Trabaja poco, cobra mucho. Los capitalinos le pagamos su hobbie: ser diputado.

 Off the record… Su cercanía con el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Aurelio Nuño y su experiencia en el DF, donde ya fue delegado en Cuauhtémoc, secretario general de Gobierno del entonces Departamento del Distrito Federal y presidente del tricolor, hacen que el nombre de Enrique Jackson, ex presidente del Senado, tome fuerza ante el inevitable relevo en la dirigencia del PRI DF. El nombramiento sería vía designación del CEN. Faltaría, claro, modificar los estatutos del tricolor en la ciudad, porque Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre es quien trae el control del partido y su consejo político. Pequeño detalle.

 En boca cerrada… “Mario Delgado debe comparecer por la Línea 12”.

El diputado del PAN en la ALDF Héctor Saúl Téllez apuntó sus baterías al hoy senador y ex secretario de Finanzas del DF. Y es que la Línea Dorada, además de las miles de fallas técnicas, tiene un enredo financiero donde hay más preguntas que respuestas.

m.lopez.sanmartin@gmail.com
Twitter:
@MLopezSanMartin

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