El discurso radical para ganar

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Por:

Bibiana Belsasso

Cada día se radicaliza más el discurso de Donald Trump en contra de los mexicanos. Y ese discurso además le está dando la preferencia en las encuestas entre los demás candidatos republicanos que aspiran a la presidencia de Estados Unidos. Podemos argumentar que los mexicanos hacemos el trabajo que nadie quiere hacer, que hay muchos profesionistas de primer nivel e incluso que hay mucho dinero de mexicanos invertido en ese país.

La realidad es que el discurso antiinmigrante en Estados Unidos tiene una importante aceptación en algunos sectores. Por ejemplo, el partido de Trump, el Republicano, ha logrado conservar el estado de Arizona precisamente por ese discurso.

Trump ha dicho que endurecerá la reforma migratoria que incluye confiscar las remesas para aquellos que viven en Estados Unidos y quieren mandar recursos a sus familias en México. También dijo que esto lo hará hasta que México construya un muro fronterizo y lo pague.

Tan sólo en el primer cuatrimestre de este año México captó por concepto de remesas siete mil 735.8 millones de dólares, mil millones de dólares más que lo obtenido por la venta de petróleo, es decir, 15.8 por ciento más. No es un regalo que nos estén haciendo los norteamericanos, ese dinero viene del trabajo y del esfuerzo de nuestros paisanos.

En su discurso dice que negará la ciudadanía estadounidense a los hijos de indocumentados y que va a dificultar el paso hacia ese país incluso para los diplomáticos mexicanos.

Ha dicho que aumentará las tarifas de todas las tarjetas de cruce fronterizo y las de los trabajadores contratados en México en el marco del Tratado de Libre Comercio e impondrá tarifas y aumentos en todas las garitas en la frontera estadounidense con México.

Propone no sólo cancelar la Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos, que concede la nacionalidad por nacimiento, sino también triplicar el número de agentes de Inmigración y Aduanas (ICE).

Como parte de la búsqueda de migrantes, Trump obligaría a todas las empresas a verificar electrónicamente con autoridades de migración la legitimidad de documentos que todos los trabajadores han presentado para conseguir los empleos que ahora desempeñan.

Pero regresemos al estado de Arizona en el 2010, cuando los republicanos aprobaron la Ley de Arizona SB 1070, mejor conocida como la Ley del Odio.

Es una propuesta que busca una acción más amplia y estricta contra la inmigración ilegal. Esta ley criminaliza a los inmigrantes que no tengan documentos y considera culpables de crímenes a todos los que por su apariencia pudieran parecer inmigrantes; esto sin importar si estas personas son nacionalizadas norteamericanas o ilegales.

El presidente Obama, demócrata, siempre se opuso a esa ley. Pero en las recientes elecciones volvió a ganar la republicana Jan Brewer, quien también tiene un discurso duro en contra de los migrantes.

Donald Trump sabe que la candidata demócrata Hillary Clinton cuenta con el apoyo de las minorías, de los afroamericanos y de los hispanos. De igual forma Jeb Bush, otro de los precandidatos republicanos, cuya esposa es de origen latino. Lo que está haciendo Trump es diferenciarse del discurso de sus contrincantes y sin duda por esa razón cada día lo escucharemos más radical.

Pero en el camino está alimentando esa discriminación y ese odio hacia los latinos que puede llegar a ser muy peligroso.

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