El Ejército, indignado

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Por:
  • jaume

Hartazgo de una de las instituciones con enorme arraigo social, pero paradójicamente de las más golpeadas por la oligofrenia antisistémica, se evidenció ayer, al cumplirse 10 años de la declaración de guerra al crimen que lanzó el entonces presidente Felipe Calderón y que sacó a soldados y marinos a realizar tareas policiacas para las que no fueron entrenados.

Por primera vez en la historia, un Secretario de la Defensa Nacional emitió una queja por labores asignadas a su tropa que están fuera de su jurisdicción, porque además el Congreso no tiene para cuándo aprobar un marco jurídico que respalde y proteja a los elementos castrenses en esta guerra contra el crimen.

Dijo ayer el general Salvador Cienfuegos:

—“¿Quieren que estemos en los cuarteles, adelante, yo sería el primero en levantar no una, (sino) las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales. Nosotros no pedimos estar ahí, no nos sentimos a gusto, ninguno de los que estamos con ustedes aquí estudiamos para perseguir delincuentes?”

—“Nuestros soldados ya se lo están pensando si le entran (a la guerra contra el crimen) por el riesgo de ser acusados de violar derechos humanos”.

Y tiene razón. Ahí está, por ejemplo, el caso de Tlatlaya, donde ocho militares fueron juzgados por supuestas violaciones a los derechos humanos de una veintena de secuestradores y al final no se pudieron acreditar dichas acusaciones. Del otro lado, nadie levanta la voz por los militares asesinados por delincuentes, como los cinco del 30 de septiembre emboscados en Sinaloa.

Ese hartazgo expresado por el general Cienfuegos no es de indisciplina, es de dignidad de nuestro Ejército, al que actores políticos, activistas y periodistas atacan sistemática y miserablemente poniéndose del lado de la delincuencia, sólo para nutrir sus aspiraciones políticas.

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Nuevo frente contra los Calderón abrió el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, ávido de debatir con los ya encarrerados en la pista de la contienda presidencial del 2018. Ayer el dirigente tricolor culpó al expresidente Felipe Calderón de los pésimos resultados obtenidos por nuestros estudiantes en la prueba PISA, que aplica la OCDE.

“Los resultados de la prueba PISA son consecuencia de los malos manejos de la educación en el sexenio panista de Felipe Calderón Hinojosa. Dichos resultados se deben al estancamiento y al caduco sistema educativo que imperaba, en el que sobresalían vicios como heredar las plazas a familiares de maestros o venderlas, así como al desconocimiento cuantitativo y cualitativo de la infraestructura escolar y la plantilla laboral magisterial”, difundió en un comunicado.

El destinatario, por supuesto, no es el expresidente, sino su esposa, Margarita Zavala, ya metida de lleno en su búsqueda de la candidatura presidencial para el 2018 y a quien Ochoa quiere meter al debate. Porque sabe, además, que el PAN de Ricardo Anaya no va a defender el sexenio de Calderón.

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Tiró el Jefe de Gobierno, Miguel Mancera, cualquier intento de cobrar un impuesto extra a la venta de departamentos y casas por el solo hecho de estar ubicados en zonas que hayan sido remodeladas por la administración capitalina, como pretendió la ALDF al aprobar la Ley de Vivienda y como la Asamblea Constituyente, pretendía asentar en la Carta Magna para la ciudad.

Cualquier impuesto nuevo que llegara a la oficina del Jefe de Gobierno, dijo, “sería automáticamente vetado”.

raymundo.sanchez@3.80.3.65

Twitter: @r_sanchezp