El espiritu que trae novedad, armonia y mision

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Eugenio Lira Rugarcía

Muchas veces nos sentimos solos, tristes, sin sentido, desanimados y con miedo al ver que el mal, la mentira, la injusticia, la inequidad, la corrupción, la impunidad, la violencia y la muerte parecen tener la última palabra.

¡Pero Dios no nos abandona! En Jesús viene a nosotros para darnos la paz.

Porque mirando las llagas del resucitado descubrimos que el amor es el auténtico poder, capaz de vencer al pecado, al mal y a la muerte, y de hacer triunfar la verdad, la justicia, la equidad, la libertad, el progreso y la vida.

Invitándonos a participar de ese poder, Jesús nos dice: “Como el Padre me ha enviado así los envío yo” ¡Él, que ha sido enviado a amar, nos envía a amar! Y para que podamos hacerlo nos comunica su espíritu de amor, que, como decía san Hilario, “nos da un conocimiento más profundo”.

Iluminados por el Espíritu Santo, vemos con claridad la totalidad de los factores que integran la realidad; descubrimos su significado último y valoramos cada uno en su justa dimensión. Entonces reconoceremos que en Jesús Dios se ha hecho uno de nosotros para rescatarnos y hacernos partícipes de su vida plena y eternamente feliz, que consiste en amar.

En los Hechos de los Apóstoles se narra cómo en Pentecostés el Espíritu Santo se manifestó en forma de lenguas de fuego que se posaron sobre los discípulos reunidos en un mismo lugar: la Iglesia. Fortalecidos con este poder, ellos comenzaron a hablar en otras lenguas, de tal forma que la gente venida de todas las naciones que se congregó, les oía hablar en su propia lengua.

Esto nos enseña que el amor une y transforma la separación y la confusión en comunión y progreso, porque, como dice Benedicto XVI, “reconstruye el puente de la auténtica comunicación entre la tierra y el cielo. El Espíritu Santo es el amor”.

Este Espíritu, que se nos transmite en la Iglesia mediante el bautismo y la confirmación, hace en nosotros cosas extraordinarias, que el Papa Francisco resume en tres: novedad, armonía y misión.

La novedad es la mejora y la realización que el amor produce en nuestra vida al conducirnos a la armonía con los demás y ayudarnos a cumplir la misión de comunicar a todos la alegría de la amistad con Jesús, y mejorar nuestra familia y nuestra sociedad, tratando a todos con comprensión, justicia, perdón, y colaborando a un desarrollo integral del que nadie quede excluido.

Quien ama no se hace “bolas”; entiende que el amor es ser feliz haciendo felices a los demás, teniendo presente que, como hemos señalado los obispos de México: frente al mal que hoy parece dominar a nuestro país y al mundo no podemos sentirnos derrotados, sino urgidos a participar en la construcción de un mundo mejor, con la fuerza del Espíritu de Cristo resucitado ¡a trabajar!

*Obispo auxiliar de Puebla y secretario general de la CEM

Twitter: @MonsLira