Miércoles 30.09.2020 - 18:58

El fraude electoral

“En un país desigual las mujeres somos el blanco de la violencia”
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A 31 días de uno de los procesos electorales más confrontados en la  historia de México y la incertidumbre por un hipotético fraude durante la jornada del 1 de julio, ha provocado que tanto partidos como ciudadanos establezcan “mecanismos” para blindar las elecciones.

La ciudadanía no quiere volver a vivir la confrontación que se dio en  las elecciones de 2006, cuando el día de la jornada electoral, a las 11 de la noche, el consejero presidente del entonces IFE, Luis Carlos Ugalde, no pudo dar un ganador, por la poca diferencia que había entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.

Al día siguiente de la contienda electoral se dio a conocer que Felipe Calderón tenía ventaja. A la semana siguiente de la elección se hizo el cómputo en todas las casillas que dieron como ganador a Calderón.

Andrés Manuel alegaba que le habían hecho fraude y lanzó la consigna “voto por voto, casilla por casilla”, armó el plantón en Reforma e inició una resistencia civil.

Para esta elección, el tema del fraude electoral, ha sido recurrente para el candidato de Morena. Ya lo dijo el propio Andrés Manuel, el pasado 9 de marzo: “Si hay fraude entonces sí se soltará un tigre y no voy a detenerlo”.

Pero este tema en esta elección tan polarizada ha confrontado incluso a la sociedad: los que dicen que hay que protegerse del fraude y los que afirman que encontrarán mecanismos para que no se pueda decir que lo hubo. Todo en torno a lo que viviremos en próximo 2 de julio, cuando tengamos los resultados electorales.

En días pasados, a través de WhatsApp, Facebook y Twitter, circularon mensajes para identificar a las que personas que NO votarían por AMLO: “Para el día de la elección todos los que vamos a votar por alguien diferente a López Obrador deberíamos ir de blanco. Así verían los ríos de gente de blanco y sería más difícil para él impugnar su derrota”.

Incluso, un ciudadano subió la iniciativa a la página change.org.

El problema es que, de manera paralela, los seguidores de AMLO propusieron lo mismo: “Que el voto no sea secreto, hay que ir de blanco a votar por AMLO, cuando las televisoras quieran ‘informar’ verán tapizado de blanco, y será más difícil manipular el fraude”.

Lo cierto es que desde que inició el proceso electoral, las distintas coaliciones han emprendido sus estrategias para combatir el hipotético fraude y la compra de votos.

De acuerdo con la encuesta “México: política, sociedad y cambio”, publicada el 21 de marzo y realizada por el Grupo de Economistas y Asociados (GEA) e Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), 46% de las personas encuestadas considera que habrá fraude electoral el 1 de julio.

En casi todas las elecciones que hemos tenido se ha hablado de fraude electoral, aunque no se tengan fundamentos.

Es verdad; en 1910, Porfirio Díaz se negó a que se revisaran las boletas para validar el proceso electoral, como lo pedía Francisco I. Madero. Tras la negativa, y como protesta a la “reelección ilegítima” de Díaz, diversos grupos se levantaron en armas y el movimiento comenzó a fortalecerse, hasta detonar en la Revolución y en unas elecciones extraordinarias en 1911, mismas que ganó Madero.

Pero el sistema democrático se ha fortalecido, y mucho, en los últimos años. Sin la democracia que tenemos hubieran sido imposibles los procesos de alternancia que ya hemos vivido en dos ocasiones. Es verdad; le falta mucho a nuestras leyes electorales, pero sí hemos ido fortaleciendo este sistema.

Después de 70 años del PRI en el poder ganó Vicente Fox y luego de 12 años de gobiernos panistas volvimos a tener alternancia, cuando el PRI volvió a Los Pinos.

Lo cierto es que desde que inició el proceso electoral, las distintas coaliciones han emprendido sus estrategias para combatir el hipotético fraude y la compra de votos.

Es verdad, cada que se realizan comicios surgen los llamados “mapaches electorales”, quienes se encargan de convencer a ciudadanos y familiares con regalos en especie, dinero o hasta amenazas (chantajes) para que voten a favor de cierto candidato.

Incluso, el día de las elecciones los transportan a las casillas para garantizar su asistencia. Pero esto lo hacen absolutamente todos los partidos, desde el PRI hasta Morena.

En esta elección es prácticamente imposible que se pueda consolidar un fraude. Y, además, tenemos un margen bastante más amplio a favor de un candidato del que se tenía en 2006.

La diferencia es que ahora no son sólo los candidatos y los partidos los preocupados por el resultado electoral, sino toda la sociedad en general, que quiere un país sin tantas confrontaciones.

Toman medidas preventivas

El Instituto Nacional Electoral (INE) ha tomado diversas medidas para blindar la elección del próximo1 de julio.

Uno de los factores que ha destacado es la seguridad de las boletas; éstas son infalsificables. Se imprimen en un papel que tiene sus propias medidas de seguridad y que se genera en un rodillo propiedad del INE.

El papel que se utiliza no tiene el mismo grosor de una hoja de papel bond cualquiera y desde su fabricación tiene un sello de agua especial y fibrillas ópticas; es decir, pequeños componentes de color que se incluyen en el papel y que son visibles al ojo humano, y hay otras fibrillas que sólo se advierten con luz ultravioleta. Todo el material electoral es custodiado por las fuerzas federales.

También, el INE afirmó el pasado 15 de mayo que los sistemas de cómputo y de informática tienen triple blindaje, por lo que no podrán sufrir ninguna intervención externa.

“Garantizamos que los sistemas van a funcionar al ciento por ciento, no tenemos preocupaciones con el tema de los hackeos, estamos en tiempo y forma para garantizar que la información estará en tiempo”, afirmó el presidente de la Comisión de Organización y Capacitación Electoral, Marco Antonio Baños.

Un elemento más que agrega certidumbre al proceso es la presencia de observadores electorales; hasta el martes pasado, cinco mil 886 mexicanos y 262 extranjeros habían solicitado participar en los comicios, entre ellos, el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan.