El Gran Circo de la Formula 1

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Por:

Héctor Badillo

En Madrid

Fiscalía y organismos anticorrupción aquí en España aún se ocupan de indagar sobre las irregularidades que se cometieron en la organización del Premio de la Fórmula 1, celebrado en 2012. Así, después de la euforia y los dividendos en mercadotecnia que logró este país, queda la huella de la sospecha.

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Valencia trabaja en estos días en solicitar la comparecencia de testigos clave en una investigación que involucra a grades nombres de la legendaria copa automovilística como el patrón de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone.

Fue Ecclestone, por cierto, quien declaró apenas en diciembre del año pasado que en México ni su gobierno ni sus ciudadanos ni sus empresas estaban preparados para recibir un evento de tal magnitud. Pero después, en marzo de 2015, se confirmó que México había firmado un contrato por al menos cuatro años para albergar eventos de la máxima categoría del automovilismo.

Será en unas semanas cuando el nombre de México asociado a la máxima justa en este deporte aparezca en muchos países. Redes sociales, periódicos, televisoras y radiodifusoras estarán pendientes de cada momento de esta competencia.

La Fórmula 1, uno de los tres eventos deportivos más vistos a nivel mundial, regresa a México y el gobierno federal dispuso recursos presupuestales para garantizar que las instalaciones en las que correrán los monoplazas no tengan problemas.

A través del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), el gobierno federal destinará 213.3 millones de dólares para la organización de la serial de la Fórmula 1, y se estima que las ganancias para el país podrían superar hasta 10 veces ese monto.

Pero más allá del impacto económico, la Fórmula 1 podría contribuir a remontar la alicaída imagen que hay en el deterioro de un gobierno que acumula varias derrotas. México, de esta forma, tiene la oportunidad de regresar a los pits, pero también demostrar que puede otorgar seguridad y transparencia para administrar un evento de estas dimensiones.

Fue en 1963 cuando México logró, por primera vez, sentar un registro en esta categoría deportiva con el Gran Premio de México. La experiencia se repitió en 1970, cuando un accidente en el circuito de la Magdalena Mixhuca demostró que los mexicanos aún tenían mucho trabajo que hacer en materia de seguridad. En 1973, cuando ya operaba el autódromo Hermanos Rodríguez, México regresó a la Fórmula 1. Otros dos años emblemáticos fueron 1986 y 1992.

Pero desde hace 23 años México ha estado fuera de la escena del automovilismo a pesar de que esta industria lo ha elegido como una de las mejores opciones para ensamblar piezas y exportar a Estados Unidos.

A partir de octubre próximo, la Ciudad de México recibirá visitantes de todo el mundo. Será entonces cuando la Fórmula 1 cumpla su promesa de atraer la atención del mundo sobre un país que debe demostrar que puede ser seguro y confiable para el turismo internacional y para el manejo de sus finanzas públicas.

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