El juez que se atrevió a decir no

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En la terna para sustituir a Mariano Azuela como ministro de la Suprema Corte de Justicia viene un nombre que, por el sólo hecho de estar ahí, nos habla de que no todo está en manos de intereses partidistas ni sujeto a componendas.

Se trata del magistrado Jorge Mario Pardo Rebolledo, el juez que tuvo el valor de decir no a los intentos de la Subprocuraduría General de la República, encabezada entonces por Pablo Chapa Bezanilla, de fabricar culpables en el caso Colosio.

Chapa Bezanilla intentó hacer creer al país que en el asesinato del candidato presidencial del PRI había un segundo tirador, y que ese homicida era Othón Cortés.

Más de un año estuvo en Almoloya Othón Cortés, donde fue torturado por la PGR para declararse culpable del asesinato de Colosio, y así dar sustento a la fabricación de Chapa Bezanilla.

Othón Cortés fue sometido a flagelos para señalar al general Domiro García Reyes como la persona que le instruyó matar a Colosio.

El joven Cortés perdió un oído en las sesiones de tortura.

Fueron tantas las presiones del gobierno en contra del juez que llevaba el caso que éste renunció a seguir con la encomienda y correspondió a Jorge Mario Pardo Rebolledo conocer y dictaminar sobre la acusación contra Othón Cortés.

A pesar de tener encima a buena parte del gobierno federal para torcer la justicia y declarar culpable a un inocente, Pardo Rebolledo tuvo el valor de decir no.

Declaró inocente a Othón Cortés y ordenó su inmediata liberación, como efectivamente ocurrió, a pesar de las apelaciones y filtraciones de la PGR en medios de comunicación para enlodar el nombre del juez.

A Cortés no sólo le destruyeron el oído, sino la vida, al ser presentado como un asesino del crimen más sonado de las últimas décadas.

Al salir, demandó a los responsables de la PGR por tortura y nada sucedió.
Ni siquiera hubo un “disculpe usted” al salir de la prisión.

El gobierno le echó los medios de comunicación encima y dejó sembrada la duda para lavar en parte el acto abominable que había cometido la PGR.
Si no hubiera sido por el juez Pardo Rebolledo, Othón Cortés seguiría en la cárcel por un crimen que no cometió.

El tema viene al caso y tiene un doble valor.

Nos dice que en el país también se premian el valor y la rectitud.
Y, segundo, quien puso en la terna a Pardo Rebolledo fue el presidente Felipe Calderón, compañero de partido de Lozano Gracia, en cuya Procuraduría Chapa Bezanilla intentó fabricar un culpable para el caso Colosio.
Esa fabricación se cayó gracias a la rectitud del juez Pardo Rebolledo, que rechazó las consignas del gobierno y actuó apegado a la ley.

phl@razon.com.mx

lgg

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