El líder fuerte de Israel

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Por:

Gabriel Morales Sod

El día de la elección está cada vez más cerca y los principales candidatos, Benjamín Netanyahu e Isaac Herzog, están sorpresivamente empatados en la pelea. Con 23 asientos en el parlamento cada uno, según las últimas encuestas, los cierres de campaña serán cruciales para determinar quién será el primer ministro de Israel.

Al principio del periodo electoral todo parecía indicar la inevitable victoria de Netanyahu. Sin embargo, una serie de acontecimientos políticos y escándalos de corrupción han hecho posible lo imposible: el regreso de la izquierda al poder en Israel.

En primer lugar, en respuesta a un cambio de ley que aumentó a tres por ciento el número de votos necesarios para poder ser parte del parlamento, los partidos árabes irán por primera vez como un solo bloque. La derecha esperaba que esta ley provocara una reducción en el número de curules para los partidos árabes. Sin embargo, su unificación ha incrementado el interés de la población árabe en la elección del 17 de marzo. Un aumento en el número de árabes en las urnas significa una disminución en el número de curules disponibles para los demás partidos y la posibilidad, aunque remota, de que este bloque se uniera a una coalición de izquierda en el poder.

En segundo lugar, después de un escándalo de corrupción, el partido de derecha del ministro de relaciones exteriores, Israel Beiteinu, corre el peligro de extinguirse y no podrá dar muchas curules a una posible coalición de derecha. En tercer lugar, Moshe Kalon, quien fuera uno de los miembros más importantes del Likud (el partido de Netanyahu) decidió escindirse y formar su propio partido, Kulanu (Todos), que ha podido capturar gran parte de los votantes de centro derecha, inconformes con Netanyahu.

De ganar las elecciones, el Campo Sionista (izquierda) sería el encargado de formar una coalición. Hasta hace unos meses parecía que tanto la victoria de este partido, como la posibilidad de formar una coalición, eran nulas. Sin embargo, todos estos cambios abren las puertas a un gobierno que estaría formado por el Campo Sionista (izquierda) y Yesh Atid (centro) con Kulanu (derecha). A pesar de que la izquierda llegaría parcialmente atada al poder, ésta parece ser la única posibilidad de ponerle final a más de siete años del gobierno de Netanyahu.

La opción está en el aire, pero antes de que esta coalición se pudiera formar, la izquierda tiene que ganar. De acuerdo con las últimas encuestas, 21 por ciento de los electores en Israel siguen indeciso.

De ellos dependerá si Netanyahu, después de provocar las peores tensiones en la relación con Estados Unidos desde la creación del Estado; después de no actuar ante el enorme aumento del precio de las viviendas que estrangula a las clases medias; y después de dos terribles guerras, sigue siendo “el líder fuerte que necesita Israel”.

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Twitter: @gabriel_msod