El NAIM

Pueblos sin presupuesto
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La consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, sobrevuela la discusión pública nacional, en los medios de comunicación, las redes digitales y en la charla de familias está presente.

Miles de ciudadanos se preguntan si se cancelará y cuáles serán las consecuencias de ello, obvio,  pulula información a favor o en contra.  El presidente electo blande, entre otras, la bandera de la corrupción como uno de los elementos centrales para cuestionar la realización de la obra.

El proyecto acariciado desde el sexenio de Vicente Fox, fue truncado, prácticamente, a machetazos por manifestantes de Atenco, apoyados por el Jefe de Gobierno de entonces que se opuso a una obra que la presidencia de la república impulsaba, junto con el gobernador del Estado de México. ¿Busca AMLO volver a derrotar a Peña? o ¿ solo dejar claro a  los interesados quién toma las decisiones a partir de ahora.

De la multiplicidad de cuestionamientos, abordemos cinco; primero, no ha quedado claro cómo se eligieron los 538 municipios y 1073 casillas. Lo único claro es que en el 90% ganó Morena en las pasadas elecciones, por lo que existe un evidente sesgo.

Segundo, existe opacidad en el financiamiento de la consulta, no sé sabe quién la está financiando, lo que afecta su legitimidad.

Tercero, los resultados serán contabilizados por la Fundación Arturo Rosenblueth, la cual desde fines del siglo pasado mantiene nexos con la izquierda, y actualmente con Morena. Mientras la Fundación participa,  los grupos más afectados por una posible cancelación como inversionistas, aerolínea,  constructoras y otros, han sido marginados.

Cuarto, se soslaya que la realización de un encuesta sí proporcionaría una muestra representativa confiable. La consulta está sesgada a polígonos con votación mayoritaria para Morena. Esto sin considerar que las encuestas publicadas confirman el apoyo al proyecto de Texcoco.

Quinto, la postura del presidente electo sobre el aeropuerto, convierte a la consulta en un pre plebiscito.   Troca la votación de un asunto importante en rehén de sus ensayos de consultas presidenciales.

La enorme discusión deja oculta que si bien es el aeropuerto de México, lo es más de la ciudad y su zona metropolitana. ¿Y la posición del actual gobierno de la ciudad? Las Jefaturas de Gobierno, habían sido opositoras políticas federales desde 1997, con razón o sin ella, esgrimían argumentos y construían el espacio de la diferenciación de la política,    contribuían  a mantener nuestra democracia vibrante, con opciones.

Actualmente, ni los que se van, ni los que llegan, son ni serán los artífices de la alternativa o los defensores del disenso, constructores creativos de otra solución, hacedores de la política como el arte de lo posible a partir de lo real.

Al paso que observamos, la entidad se asemejará a un departamento administrativo, por  mimetizarse con la administración pública federal. Y la Jefatura de Gobierno en una regencia que administra el reino más preciado, mientras la presidencia imperial se expande.