Miércoles 30.09.2020 - 20:53

El narco a las puertas del poder

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Por:

Julián Andrade

El narco tocó a las puertas del poder y muy cerca. La detención del general Tomás Ángeles es la más importante desde la captura del entonces coordinador de lucha contra el narcotráfico, general Juan Jesús Gutiérrez Rebollo, en tiempos del presidente Ernesto Zedillo.

Es distinto a la Operación Limpieza, cuando fue aprehendido el ex subprocurador Noé Rodríguez Mandujano, ya que ahora las consecuencias pueden ser mucho mayores.

Y es que al general Ángeles sólo le faltó ser titular del Estado Mayor, quien es el mando operativo más importante, y secretario de la Defensa Nacional.

Pero el general lo que sí fue es subsecretario y su desempeño se desarrolló durante la actual administración.

El general Ángeles pudo ser secretario de la Defensa, ya que en 2006 estuvo incluido en la terna de la que finalmente fue elegido el actual secretario, Guillermo Galván.

Por eso es tan inquietante que el ahora imputado pueda estar involucrado en cuestiones escabrosas.

Más aún si también está implicado el general brigadier Roberto Dawe González, quien fue delegado de la PGR en Chihuahua, un estado donde las disputas de las bandas de narcotraficantes lo han colocado como uno de los más peligrosos del país.

Las investigaciones sobre temas de delincuencia organizada siempre son complejas y muchas veces las cosas no son como parecen.

Ahora bien, si en la Secretaría de la Defensa y en la Procuraduría General de la República tomaron la decisión de proceder contra un general de alta jerarquía es que debe existir tela de dónde cortar.

Pensar otra cosa sería aceptar que obviaron los daños que podría acusarles el anuncio mismo de las detenciones y más aún en tiempos electorales.

Uno de los riesgos más grandes de la batalla contra el narcotráfico es justamente el de exponer a funcionarios públicos que costó preparar.

El problema de la corrupción tiene que ver, sin duda, con la posibilidad y con los riesgos de que aquélla ocurra y las probabilidades van aumentando en la medida en que hay mayores cantidades de dinero en disputa.

Cuando cae un comandante policiaco en las redes de la criminalidad el asunto es penoso, pero cuando lo hace un general del Ejército las cosas son mucho peores.

Siendo pragmáticos, el problema es inclusive de inversión, ya que los años entre formar un jefe policial o un mando del Ejército suelen ser muy distintos.

Hace algunos años, cuando en el gobierno decidieron encargar el combate al narcotráfico a un general que provenía de los mandos operativos (Gutiérrez Rebollo) la duda que surgió era sobre el costo que podría tener tal iniciativa.

Pronto se supo que la cuenta por pagar fue muy alta y que podía tener consecuencias en el funcionamiento mismo de las fuerzas armadas.

Los militares, a pesar de lo que se piensa, no suelen estar de acuerdo con las tareas que desde hace algunos años se les encomendaron; y no lo están porque no son policías y porque carecen de un marco jurídico adecuado.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej