El narcotráfico y las elecciones

Se prevén temperaturas de 35 grados en gran parte del país
Por:
  • larazon

El narco no quiere escalar el conflicto con el Estado mexicano, ya lo hizo y de modo brutal.

El asesinato del candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, y cuatro personas más, es un signo ominoso de la descomposición que corroe a algunas regiones del país.

Queda clara la vulnerabilidad de los actores políticos e imprime un mayor énfasis a la zozobra de los ciudadanos que se ven obligados a vivir en zonas de alta violencia.

Tamaulipas es un lugar difícil. El cártel del Golfo mantuvo un control férreo de la plaza durante varios años, hasta que una guerra intestina, con su grupo de sicarios, Los Zetas, los lanzó a una espiral de enfrentamientos que parece no tener fin.

En ese contexto han sucedido hechos cada vez más graves. Hace unas semanas asesinaron a un candidato panista, y días antes habían quemado la casa de un líder local priista que de plano renunció a la postulación para la alcaldía de su pueblo.

Al margen del grupo que se encuentre atrás de este atentado, es evidente que tiene como propósito el doblegar a la autoridad y de infundir temor en la sociedad.

El acento de terror que van imprimiendo los grupos criminales es cada vez mayor, porque también están enfrentando una confrontación directa del gobierno federal.

Pero los narcotraficantes están tratando de influir en la política por la vía del terror. En los hechos intervinieron en una elección y por lo pronto cambiaron el resultado, porque mataron al candidato puntero, más allá de que de todos modos gane el PRI, como es casi seguro que ocurra.

Es evidente que quienes dieron la orden de matar a Torre Cantú sabían la crisis que generarían y de sus consecuencias.

Por su forma de actuar en el pasado, es probable que el objetivo principal sea que los dejen en paz para continuar con sus negocios, algo que la autoridad no está en posibilidades de aceptar porque las cosas se pondrían mucho peor de lo que ya están.

Es evidente que el problema no se resolverá pronto y, por ello, es importante el hacer énfasis en las medidas que se deben tomar ante amenazas tan graves.

Algo no está bien si se puede asesinar a un futuro gobernador. Partiendo de esto se pueden hacer todo tipo de análisis que ayuden a prevenir otra desgracia como ésta.

Las autoridades federal y local deben hacer un esfuerzo para establecer quiénes son los responsables de estos hechos y llevarlos a prisión.

Ese es el mejor antídoto contra el crimen, ya que la posibilidad de ser castigados es lo único que puede inhibirlos.

También se deben tomar todas las providencias que sean necesarias en el tema de la seguridad. Proteger a los candidatos debe ser un tema de Estado, evaluado por expertos de modo constante.

julian.andrade@3.80.3.65

Twitter: @jandradej