El nuncio que no ira al cielo

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Por:

Bibiana Belsasso

Este fin de semana murió el ex nuncio papal de República Dominicana, Jozef Wesolowski, acusado de haber abusado de muchos menores de edad.

El escándalo fue descubierto por un reportaje de la periodista Nuria Piera, transmitido por los canales de televisión 9 y 37 de República Dominicana, en el que se asegura que Wesolowski pagaba para sostener relaciones sexuales con pequeños. En cuanto se divulgó la información el cardenal dominicano Nicolás de Jesús López Rodríguez indicó que había comunicado de este asunto al Papa Francisco.

Después de difundirse esa noticia, en el 2013, el nuncio fue destituido de su cargo para que se iniciara la investigación formal. Se le quitaron todos los privilegios que tenía como sacerdote y se le redujo a estado laical. Al momento de las acusaciones era nuncio, o sea un embajador del Vaticano, y por tanto tenía fuero diplomático. Se le retiró de inmediato para empezar las averiguaciones en la santa sede. Al mismo tiempo se impusieron las medidas de restricción correspondientes, pero además el propio ex nuncio confesó haber asistido a una playa famosa para tener relaciones con niños y pagar por ello.

El Papa Francisco solicitó que la oficina investigadora tuviera bajo arresto domiciliario a Wesolowski, dentro del Estado de Ciudad del Vaticano, durante la indagatoria. Y como era ciudadano del Vaticano cuando se supo de su culpabilidad, estuvo preso ahí, en una diminuta cárcel propia para las personas que cometan delitos graves. Pero además se estipuló que se podrían aceptar una petición y una orden de extradición para procesar al nuncio tanto en República Dominicana, donde cometió los delitos, como en Polonia, donde también tuvo acusaciones pendientes. El ex nuncio enfrentó dos procesos, el del clero y el civil.

Pero este hombre no llegó a ser juzgado, murió a los 67 años justo cuando estaba por concluir su juicio. El tribunal del Vaticano celebró el 14 de junio la primera y última audiencia del juicio penal por abuso sexual de menores y posesión de pornografía infantil en contra del ex nuncio, pero se tuvo que suspender debido a que Wesolowski se puso mal y se le trasladó a un hospital, donde fue internado en terapia intensiva. Poco antes de ver minada su salud, el ex nuncio escuchó los cargos que se le imputaban y a todos los presentes les quedaron claras la gravedad y la sordidez del caso.

Wesolowski fue encontrado muerto en su habitación en el Vaticano.

El juicio contra Wesolowski daba al Papa Francisco la oportunidad de demostrar que la actual Iglesia cumple con sus promesas de castigar a jerarcas acusados de pederastia. Y así diferenciarse dramáticamente de Juan Pablo II, quien nunca castigó de una forma congruente al padre Maciel.

Lo más insólito del caso del mexicano es que, ya con las acusaciones en marcha, Juan Pablo II rindió un homenaje a Maciel: una misa de acción de gracias a la que asistieron unas 4 mil personas a la Basílica de San Paolo Fuori le Mura. Durante los festejos el fundador de los Legionarios de Cristo agradeció el apoyo que le había brindado el Papa durante los 26 años de su pontificado. Y éste murió solo en retiro.

En el caso de Wesolowski, cercanos al Papa afirman que quedó muy impresionado al leer el expediente. El propio Papa se expresó así: “Un sacerdote que hace esto, traiciona el cuerpo del Señor, porque este sacerdote debe llevar a este niño, a esta niña, a este chico, a esta chica, hacia la santidad; y este chico y esta chica confían en él, y en lugar de llevarlos a la santidad abusa de ellos. ¡Es gravísimo!”

Por eso la justicia tendría que ser mucho más expedita, tanto en los tribunales eclesiásticos como en los civiles, para que casos como el de Wesolowski no permanezcan impunes. La justicia divina no es suficiente, se tiene que hacer justicia de la Tierra.

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