El pasaporte a la ingobernabilidad

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • bibiana_belsasso

Cuando el próximo lunes, exactamente dentro de una semana, usted lea esta columna seguramente le estaré diciendo cómo los resultados electorales del domingo han cambiado el escenario político del país. Es imposible que no lo modifiquen: son 12 estados que elegirán gobernador, en Baja California se renovarán los municipios, en la Ciudad de México se votará por los miembros de la Asamblea Constituyente. Es demasiado lo que está en juego para pensar que no habrá cambios profundos.

Pero algo ha variado desde ya. El sistema electoral surgido de las dos últimas reformas electorales ha demostrado que es ineficaz y que no garantiza la certidumbre. Tiene que haber modificaciones porque con este sistema no podemos llegar al 2018 sin tener asegurada una alta volatilidad electoral, pero también la desconfianza y la falta de gobernabilidad para quien gane, sea quien sea.

En estas campañas la guerra sucia ha sido una norma. No podemos recordar campañas más sucias, más llenas de agravios, de acusaciones, de ataques, que las que terminarán este miércoles. Ningún partido y ningún candidato se han sustraído de ello y ninguno tampoco ha renunciado a esta forma de hacer política. No hablamos de campañas de contrastes, sino de agravios. ¿Qué sentido tiene que los partidos tengan cientos de miles de spots gratuitos de radio y televisión si los usan para publicidad barata mientras es en la guerra sucia, que surge de las redes para llegar a los medios masivos, donde ponen su interés y sus recursos?

Seguramente en el torrente de acusaciones que hemos leído en estas semanas hay algunas que serán verídicas, pero se ha recurrido tanto a ese mecanismo, se ha abusado tanto, que parece que todo es lo mismo y que todos los políticos y los partidos son iguales. No se puede seguir así.

Tiene que haber cambios en el sistema electoral por lo menos en dos aspectos: en la forma en que se puedan controlar las campañas de lodo y en la distribución y la cantidad de spots. Quizá también en el lapso que duren, pues ahora, incluyendo las precampañas, es larguísima y desgastante, para los participantes y para el electorado. No tiene sentido tener tal catarata de spots, no es justo que puedan ser utilizados desde ya como una forma de campaña adelantada por ciertos candidatos del 2018, tampoco que se pueda mentir impunemente sin que exista sanción alguna por campañas adelantadas o por falsedad de contenidos.

No sé cómo se podrá evitar la guerra sucia. Es verdad que existe en casi todas las campañas, pero en la que ahora concluye ha suplantado casi por completo a las propuestas. Tampoco se han creado mecanismos para garantizar, finalizadas las campañas, esquemas de gobernabilidad. Es cierto que no hay acuerdos suficientes como para llegar a una segunda vuelta, pero se tendrían que aprobar mecanismos legales para institucionalizar, por lo menos, los gobiernos de coalición.

No habrá demasiado tiempo para hacer esos cambios. Deberán aprobarse en el periodo ordinario que comienza el 1 de septiembre próximo. Llegar al 2018 en las condiciones actuales es un pasaporte a la ingobernabilidad.

bibibelsasso@hotmail.com

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