El principito

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

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Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. En tan sólo unos cuantos meses, Mohámed bin Salman (MBS), el príncipe heredero del reino saudita, quien durante los primeros meses de su mandato de facto trató de presentarse al mundo como un personaje reformador, como el símbolo de una nueva era para Arabia Saudita, se ha revelado como la continuación de un régimen dictatorial que viola flagrantemente los derechos de sus propios ciudadanos para consolidar su poder.

Para los pocos que seguimos de cerca la masacre en Yemen y que vimos cómo tan sólo unos días después de tomar el poder MBS encarceló, eso sí en el Ritz, a todos aquellos empresarios y familiares que podrían amenazar su poder, fue siempre obvio que la imagen de MBS como un personaje moderno no era sino una estratagema publicitaria. Esta semana esto quedó claro para el resto del mundo. Jamal Khashoggi, periodista saudita disidente, quien entre otras cosas escribiera para el Washington Post, entró hace unos días al consulado saudita en Estambul para nunca salir. Las investigaciones sugieren que miembros del ejército y la policía saudita, vinculados estrechamente con el régimen, llegaron a Estambul en la mañana, asesinaron a Jamal, desmembraron su cuerpo y tomaron un avión de regreso. Y es que aunque es posible que MBS sea más “moderno” que su padre en términos de libertades religiosas (y eso está por verse), detrás de su pulido inglés se encuentra un hombre autoritario con enorme poder que utiliza la violencia como medio para consolidar su mandato; y es que títulos universitarios y clases de idiomas, como demuestra también el caso de Asad en Siria, sorpresivamente (y lo digo, por supuesto, con sarcasmo) no equivalen a ser un demócrata modernizador. Sin embargo, a pesar de que para occidente queda claro que la nueva imagen de Arabia Saudita no era sino una pantalla, no hay mucho que las potencias estén dispuestas o puedan hacer al respecto. Trump, en una conversación sobre el tema esta semana, dejó en claro que Estados Unidos continuará con la venta multimillonaria de armas que cerrara al inicio de su mandato, pues “conviene al interés estadounidense”. Así que aparte de algunos gritos de un par de senadores estadounidenses y algunos líderes europeos, las acciones de MBS no tendrán consecuencias (por ejemplo, en términos de sanciones). Incluso si los demócratas estuvieran en el poder, Estados Unidos necesita de Arabia Saudita para contener a Irán y presidente tras presidente, incluso después del 11 de septiembre (donde casi todos los involucrados fueron ciudadanos sauditas) han estado dispuestos a dejar de lado los abusos de derechos humanos en el reino. No obstante, a pesar de que parece que MBS está más seguro que nunca en el poder, el hecho de que utilice tácticas violentas tan explícitas habla de un líder que se siente acorralado ¿por qué asesinar a un periodista intrascendente de una manera tan obvia? Esta es la única luz de esperanza para los sauditas; que el cambio venga desde adentro.

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod

Gabriel Morales Sod es licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a doctor en Sociología por la Universidad de Nueva York. Escribe sobre Medio Oriente, política estadounidense y política internacional.
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