El regreso del Klan

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • gabriel-morales

Aunque nunca dejarán de asombrarme grupos de supremacistas blancos cantando “heil Hitler”, “los judíos no nos reemplazarán” y “no al genocidio blanco” no puedo decir que las protestas en Virginia hayan sido para mí una sorpresa. Aunque las declaraciones de Trump acusando a “ambos bandos” después del asesinato de una manifestante fueron insólitas, no puedo decir que hayan sido inesperadas.

Los grupos de supremacistas blancos no se crearon hace unos meses.

Después del fin de la guerra civil y la abolición de la esclavitud se promulgaron una serie de enmiendas constitucionales en Estados Unidos que garantizaron la igualdad de todos los ciudadanos. Sin embargo, en el sur del país (que se había embarcado en una guerra sumamente letal para sostener su modelo esclavista) diseñaron un nuevo sistema de leyes estatales para garantizar la supremacía blanca. Este sistema se conoce mejor como las leyes del Jim Crow (escuelas, baños y autobuses separados; reglas que impedían a los negros votar). Ésta también fue la época de la aparición del Ku Klux Klan. Una asociación que llegó a tener millones de miembros, varios de los cuales, cubiertos por su característica sábana blanca, persiguieron y lincharon a miles de negros. La lucha de los derechos civiles en 1960, que culminaría con una serie de leyes que terminaría la separación de negros y blancos en el espacio público y le daría el derecho al voto a la población negra, significó un duro golpe para el Klan y sus allegados; sin poder discriminar legalmente, estos grupos tuvieron que modificar sus tácticas y cambiar sus símbolos. Sin embargo, jamás desaparecieron. Ahora, en lugar de sábanas y símbolos del KKK, adoptaron la bandera de los confederados y,

en lugar de linchar negros, se volcaron a la opresión de estas minorías a través del sistema penal. Sin embargo, su presencia ha sido limitada. Incluso en los gobiernos de derecha, cualquier manifestación hitleriana o del KKK era inadmisible.

Y luego llegó Donald Trump. El presidente que comenzó su carrera política acusando a Obama de no nacer en Estados Unidos; el empresario que fue demandado por el Departamento de Justicia por discriminación racial; que inició su campaña acusando a los mexicanos de ser violadores; el candidato respaldado por el Klan y la ultraderecha. La llegada a la presidencia de Trump le ha dado un nuevo ímpetu a los neonazis, quienes ahora en nombre de ideas como la “pureza e identidad nacional” salen a las calles ya no cubiertos con sábanas, sino con tatuajes de las SS y con armas de alto calibre, con la cara en alto, sosteniendo banderas confederadas y nazis, además de, por supuesto, letreros que dicen “Trump/Pence 2016”.

gmoralessod@gmail.com

Twitter: @gabriel_msod