El reino de los puros y Zabludovsky

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Por:

Julián Andrade

Los puros atacaron de nuevo. Ahora le tocó a Jacobo Zabludovsky sin deberla ni temerla.

Como se sabe, la junta académica de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, por 40 votos a favor y 15 en contra, había decidido otorgarle el doctorado honoris causa.

No se pudo porque se espantaron ante una escaramuza en las redes sociales.

Si bien a Zabludovsky nunca le preguntaron si quería y aceptaría la distinción, lo que se desprende de la situación es bastante penoso y es una grosería.

Zabludovsky, más allá de la opinión que se pueda tener de episodios específicos de su trayectoria, como de cualquier otro personaje público, es uno de los periodistas más importantes de la historia reciente.

En Televisa construyó el modelo de noticieros que imperó durante décadas y que se convirtió en el referente de millones de familias por su alcance, pero también porque supo comunicar.

Esto lo convirtió en un comunicador poderoso, que se vio envuelto y participó en las grandes coyunturas, en un país que era muy distinto al actual.

Sobre ello el propio Zabludovsky ya abundó en diversas entrevistas, algunas de ellas muy buenas, porque explica cuáles eran las posibilidades y los límites en el antiguo régimen.

Desde hace años realiza un trabajo bastante destacado en la radio y su programa es uno de los que cuentan con los niveles de audiencia más altos.

Es una persona culta y ello se agradece en un panorama en el que impera la arrogancia.

Estamos transitando a escenarios en los que imperan la descalificación y la intolerancia. Es grave que instituciones, en este caso la UV, se doblen y no sean capaces de mantener sus decisiones para no molestar a grupos específicos y con intereses particulares.

Hay una efervescencia de “tribunales” de sanidad pública empeñados en imponer su visión de las cosas o en denunciar que no se les escucha si sus caprichos no son cumplidos.

Supongo que para Zabludovsky el incidente no tendrá mayor significado.

Desde hace años está más allá de esas polémicas y quizá porque supo mantenerse durante décadas en lo más alto de la televisión para luego reinventarse y continuar haciendo periodismo, que es lo que sabe.

En términos taurinos, a mí con él me pasó algo similar que con Manolo Martínez, ya que mi afición es histórica, producto de lo que se va entendiendo y apreciando con el paso del tiempo.

Por lo pronto yo haré lo que vengo haciendo: escucharlo.

julian.andrade@3.80.3.65

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